Philippe de Vosjoli, el alma de la herpetocultura

Philippe de Vosjoli es la figura más influyente y querida de la herpetocultura. Desde que descubrió su pasión por los reptiles y anfibios en una pequeña tienda de París, su vida ha estado marcada por una búsqueda incesante de conocimiento y por la excelencia en el cuidado de estas fascinantes criaturas.

Con la fundación de la Federación Americana de Herpetocultura, y la publicación de la revista “The Vivarium”, de Vosjoli no solo elevó los estándares de la herpetocultura, sino que también defendió su relevancia social y cultural. Entre sus logros destacan sus hallazgos sobre el comportamiento, in situ, de los geckos gigantes de Nueva Caledonia y la cría en cautividad de diversas especies que hasta entonces nadie había conseguido.

Con más de 40 libros publicados y su presidencia actual de “Responsible Herpetoculture Foundation”, Philippe sigue marcando el camino hacia una herpetocultura ética y colaborativa y promoviendo los beneficios educativos, sociales y culturales de esta bonita disciplina.

En esta entrevista exclusiva para Terrario tecnia, comparte su historia, sus aprendizajes y sus reflexiones sobre los retos y oportunidades que enfrenta una pasión (La herpetocultura) que trasciende fronteras.

Cómo empezó todo Philippe: ¿cuál fue el detonante de tu atracción por los reptiles?

Como he escrito en otras ocasiones, algunos estamos predispuestos a sentirnos atraídos por los animales y, más concretamente, por los reptiles. Parece casi “epigenética” como la exposición a un reptil o anfibio acciona un interruptor y desencadena una oleada de neurotransmisores. Esa sensación la tuve en una pequeña tienda de animales en París, propiedad de un antiguo cuidador del “Jardin des Plantes”. Detrás del mostrador tenía un enorme vivario que albergaba geckos diurnos (Phelsuma grandis), geckos leopardo (Eublepharis macularius) y una rana arborícola (Phyllomedusa rohdei), entre otras especies. Ver aquello por primera vez fue un momento transformador para mí.

Fuiste el creador de “The Vivarium”, la revista que impulsó la herpetocultura en EE.UU y que también fue un pilar importante para otros aficionados del resto del mundo, ¿Qué es lo que recuerdas con más cariño del proceso de creación de la revista? ¿Cómo crees que influyó en la comunidad de criadores de reptiles?

Por aquel entonces, en 1986, trabajaba con Bob Mailloux en varios proyectos y la herpetocultura en Estados Unidos estaba despegando. Bob y yo nos centrábamos en dragones barbudos (Pogona vitticeps) y diversas ranas, pero otros estaban también abriendo camino criando diversas serpientes y lagartos. Creíamos que estábamos logrando algo importante y queríamos un lugar donde nosotros y otros criadores de EE.UU y de otros países pudiéramos ver representado nuestro trabajo. También queríamos hacer frente a las crecientes leyes sobre fauna salvaje que se estaban proponiendo, así que fundamos la Federación Americana de Herpetocultores, cuya publicación fue “The Vivarium Magazine”.

Creo que nuestra revista dio a los herpetocultores privados el reconocimiento a sus logros, difundió una amplia gama de información útil, incluidos cuidados veterinarios, promovió la belleza de los anfibios y reptiles, y ayudó a popularizar la posibilidad de tenerlos en casa en atractivos terrarios y vivarios.

«The Vivarium» impulsó la herpetocultura

Tu experiencia en el mantenimiento y la cría de reptiles y anfibios es amplísima, pero podrías comentarnos ¿Cuáles han sido tus logros más emocionantes en la cría de reptiles y anfibios en cautividad?

Es una pregunta difícil. En cuanto a serpientes, probablemente ser el primero, al menos en EE.UU, en criar culebras de agua leucísticas (Homalopsis buccata). Sigo pensando que las serpientes acuáticas tienen un gran potencial, aun sin explotar por la herpetocultura, y varias especies son excelentes animales de exhibición. En cuanto a lagartos, el haber conseguido la primera cría de gecko crestado (Correlophus ciliatus) en Estados Unidos y la cría del eslizón buceador de Madagascar (Amphiglossus reticulatus), un hecho que demostró que esta especie está en vías de convertirse en ovovivípara.

En relación a los anfibios, conseguir (por primera vez) la reproducción en cautividad de la rana cornuda de Caatinga (Ceratophrys joazeirensis), junto a Bob Mailloux, fue algo emocionante. Partíamos de una única pareja, por lo que no estábamos seguros de conseguirlo. Desafortunadamente, posiblemente en parte debido a la endogamia, esa especie parece haber desaparecido casi por completo de la afición. No pudimos lograr una reproducción exitosa después de la generación F2. Así pues, fue a la vez emocionante y, en última instancia, muy decepcionante.

En más de una ocasión has viajado a Nueva Caledonia con el fin de observar a Rhacodactylus leachianus en su hábitat natural ¿Qué experiencia o hallazgo destacarías de aquellos viajes?

Lo más interesante que Frank Fast y yo descubrimos fue que los geckos gigantes formaban, al menos, vínculos de pareja temporales y que habían evolucionado hacia una versión de geckos, análoga a las aves, que anidan en cavidades. Henkel había observado que, en los árboles caídos en Grande Terre, a menudo se encontraban parejas juntas, pero no pensaba que los vínculos de pareja ocurrieran también en las localidades de las islas satélites.

Frank y yo identificamos las especies de árboles que formaban cavidades y que pudiesen ser habitados por los geckos en las islas periféricas de la Isla de los Pinos. Al observar dentro de las cavidades con pequeñas linternas, descubrimos que, en casi todos los casos, los leachianus se encontraban en pareja. Esto nos llevó a destacar la importancia de la “compatibilidad” de las parejas al reproducir esta especie en cautividad.

de Vosjoli en Nueva Caledonia

Como apasionando de Rhacodactylus leachianus, ¿conocías que en España se han criado con éxito varias generaciones albinas de la especie? Este es el sitio web del proyecto; www.albinoleachianus.com

Sí, estaba al corriente. He visto algunas fotos a través de su página web, y son animales hermosos que sin duda ayudarán a aumentar el interés por esta extraordinaria especie.

Ha escrito más de 40 libros relacionados con la tenencia responsable de reptiles y anfibios ¿Cómo fueron tus primeros pasos como escritor y cuáles recuerdas con especial ilusión?

Al principio, la mortalidad de los animales importados era tan alta que, cuando escribí mis primeros libros, mi objetivo principal era informar a la gente sobre cómo mantener con vida a los reptiles y anfibios cautivos. Más tarde escribí algunos libros centrados en el diseño de vivarios y sobre el comportamiento de muchas especies. Mis favoritos son probablemente; “The Art of Keeping Snakes” y “The Life of Giant Geckos”.

La tenencia actual de reptiles y anfibios poco tiene que ver con la de años atrás, ¿qué factores crees que han sido claves en esta evolución?

Los cambios han sido drásticos y, en parte, han sido el resultado del desarrollo y la promoción de productos por parte de las empresas del sector. Los estándares de cuidado actuales son elevados y se comparten a través de las redes sociales, aunque, en ocasiones, la información presentada no sea siempre exacta. Por lo tanto, ha habido un gran progreso desde los inicios. Para que esta tendencia positiva continúe, debemos ser comprensivos con los principiantes (todos lo fuimos en algún momento) y no actuar contra ellos con rectitud en estos medios sociales. Los que ahora empiezan necesitan buenos consejos y refuerzos positivos más que críticas. Además, debemos ser conscientes de que la herpetocultura es multifactorial, no hay un único método que garantice una tenencia exitosa, sino distintas fórmulas que pueden darnos grandes resultados. Hay quien insiste en que especies como los geckos leopardo (Eublepharis macularius) deben ser mantenidos con iluminación UVB, mientras que los registros de longevidad de veinticinco o más años se lograron sin una fuente de UVB.

En 2019 fuiste promotor y ponente de uno de los eventos más completos e interesantes relacionados con la tenencia de reptiles en cautividad, “Herpeton, Legends herpetocultural confernece”, ¿Cuáles fueron las claves del éxito de aquellas conferencias?

Junto con mi amigo Allen Repashy, queríamos recuperar la camaradería, la riqueza del intercambio de información, las interacciones sociales y los vínculos que caracterizaban a las primeras conferencias y exposiciones de herpetocultura en los Estados Unidos. Queríamos mostrar a las nuevas generaciones el valor de los encuentros presenciales. Al final del segundo día, cuando entré al vestíbulo del hotel y al bar, pasadas las once de la noche, y vi que estaban llenos de asistentes sentados en sofás, charlando animadamente, supe que habíamos alcanzado nuestros objetivos. Por supuesto, también tuvimos una gran selección de ponentes que cubrieron una amplia gama de temas.

Cartel promocional de las conferencias Herpeton

En la actualidad presides la “Responsible Herpetoculture Foundation”, ¿cuál es el principal objetivo de vuestra fundación?

La “Responsible Herpetoculture Foundation” fue fundada por mi amigo y colega Dmitri Tkachev. Editores de varios países se han unido a nuestra organización, lo que le ha dado a la fundación y a su revista “Responsible Herpetoculture Journal” un alcance internacional sin precedentes.

Nuestro principal objetivo es representar los logros de la herpetocultura y promover sus beneficios sociales y culturales, ya sea como herramienta educativa, para la conservación o para el bienestar personal. También damos mucha importancia al desarrollo de modelos para el cuidado y la cría responsables.

Tu “curriculum” es extenso y está repleto de vivencias, pero si tuvieses que quedarte con la más emocionante ¿cuál sería?

Creo que la fundación de la Federación Americana de Herpetocultores y la publicación de la revista “The Vivarium”. ¡Logramos algo revolucionario!

De todos los anfibios y reptiles que has manejado ¿Hay alguna especie que recuerdes con especial cariño o que haya tenido un significado especial para ti?

Esto puede sorprender a muchos, pero los geckos leopardo (Eublepharis macularius) y los geckos diurnos gigantes (Phelsuma grandis) siempre han tenido un lugar especial en mi corazón. Crie geckos leopardo por primera vez en 1968. Hoy en día, uno de mis principales intereses son los geckos leopardo iraníes (Eublepharis angramainyu). Me resulta completamente desconcertante que esta especie, el segundo gecko terrestre más grande (el verdadero Eublepharis fuscus, según la descripción de la especie, es el más grande), no haya ganado más popularidad. Además de su belleza, encuentro fascinante su nivel de conciencia, sus respuestas y su comportamiento.

De los geckos diurnos gigantes, me interesa especialmente el trabajo que se está haciendo para domesticarlos y convertirlos en mascotas o animales de compañía. Esto sugiere un camino para que los reptiles se integren más en nuestras vidas. A pesar de su tamaño, estos geckos muestran un grado notable de inteligencia.

Philippe es uno de los grandes autores de la Herpetocultura

Recientes leyes están amenazando la continuidad de la herpetocultura española, ¿Qué consejo nos darías a los aficionados españoles para defender nuestros intereses?

Crear una entidad u organización representativa, por ejemplo, la Federación Española de Herpetocultores que se centrarse en promover los logros, los de la herpetocultura en general, y los beneficios sociales y culturales que ésta aporta. También es importante abordar los problemas que la afición pueda ocasionar en el medio y trabajar para corregirlos. En el entorno social actual, la percepción pública y las relaciones públicas son áreas críticas que deben ser también atendidas.