Tribolonotus gracilis es un reptil apasionante, que llama la atención tanto por su aspecto, similar al de un pequeño cocodrilo, como por su comportamiento único. Es capaz de vocalizar cuando se siente amenazado y tiene un ritmo reproductivo muy bajo, con hembras que ponen un solo huevo por puesta y muestran cierto cuidado parental.
Originario de los bosques tropicales de Nueva Guinea y sus islas cercanas, este escinco crepuscular habita suelos húmedos en zonas próximas al agua, donde se esconde entre la vegetación y restos orgánicos. La especie figura como preocupación menor en la lista roja de especies amenazadas de la UICN y no se encuentra incluida en los apéndices de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (C.I.T.E.S).
Aunque su mantenimiento requiere condiciones específicas, su popularidad en la terrariofilia no deja de crecer. En este artículo, exploramos los aspectos clave para su correcta tenencia en cautividad.

Morfología
Alcanza aproximadamente 20 cm de longitud, desde el hocico hasta la cola, y un peso de entre 50 y 60 gramos. Su cabeza triangular, bien diferenciada del cuerpo, presenta una característica cuenca ocular anaranjada, distintiva de la especie. En la base del cuello posee cuatro protuberancias que le brindan protección, además de otras dos laterales sobre el canal auditivo. Cuenta con párpados, una lengua negra con funciones olfativas relacionadas con el órgano de Jacobson y un pequeño ojo parietal, apenas visible, ubicado en el centro de la cabeza.

Terrario
Para mantener un solo ejemplar, se recomienda un terrario espacioso de al menos 70 × 50 × 50 cm. Bajo ningún concepto debemos alojar a dos machos en el mismo terrario (son territoriales) y tampoco a dos hembras, ya que en época de cría pueden también mostrarse agresivas entre ellas.
Es esencial replicar una charca o arroyo con agua filtrada en movimiento, de unos 5 cm de profundidad, ya que estos escincos lo utilizarán para hidratarse y refrescarse. En su defecto, puede emplearse un bebedero amplio y poco profundo, cambiando el agua con frecuencia, pues suelen defecar en ella.
Son animales que requieren ambientes húmedos, de lo contrario se vuelven inactivos y su piel se reseca. Podemos conseguir una humedad entorno al 70% realizando dos o tres pulverizaciones manuales al día o utilizando un sistema de nebulización. En ningún caso debe encharcarse la base del terrario y entre riego y riego las superficies del terrario deben poder secarse.
Un sustrato de fibra de coco de unos 10 cm de profundidad ayudará a mantener altos niveles de humedad, favorecerá el desarrollo de plantas naturales y proporcionará refugio a los animales. Además, se deben incorporar al terrario otros elementos naturales como ramas (sujetas), tubos de corcho o piedras ya que darán confort a la especie e incentivarán la exploración y el descanso de los animales.
Para la iluminación del terrario podemos utilizar una bombilla de 6500K durante 10-12 horas al día. El uso de luz UVB de baja radiación (2.0), puede ser también beneficiosa para el óptimo desarrolo de los ejemplares.
Tribolonotus gracilis tolera temperaturas que oscilan entre los 20o grados de mínima y los 29/30o grados de máxima. Pese a ello, debemos evitar valores extremos y aportarles temperaturas entre los 24o de mínima y los 27o de máxima (punto caliente) mediante el uso de mantas calefectoras o bombillas cerámicas controladas por un termostato.

Alimentación
Su dieta es insectívora y pueden ser alimentandos con una amplia variedad de presas vivas, como grillos, cucarachas, langostas, lombrices de tierra, caracoles pequeños y gusanos. Prefieren presas pequeñas que deben ser enriquecidas ocasionalemnte con calcio y vitaminas (con D3).
Dimorfismo sexual
Cuando son adultos, podemos distinguir el sexo de nuestros ejemplares observándolos detenidamente. Los machos son más corpulentos y tiene la cabeza más grande, al contrario que las hembras que sulene ser de menor tamaño.
Otro rasgo distintivo de Tribolonotus gracilis es la presencia de pequeños poros bajo las patas, que podrían secretar sustancias odoríferas utilizadas para el reconocimiento entre individuos y la posible marcación del territorio. Ambos sexos presentan poros en las palmas de las patas delanteras, pero solo los machos maduros desarrollan áreas de escamas agrandadas y poros adicionales en la base del tercer y cuarto dedo de las patas traseras.
Esta especie es capaz de realizar vocalizaciones, diferentes en machos y hembras. Pese a ello pocos serían capaces de diferenciarlas así que debemos remitirnos a los anteriores rasgos para diferenciar machos de hembras.

Cría en cautividad
Una pareja sana que ya haya alcanzado la madurez sexual (una vez superado el año de vida) puede criar duran todo el año. Las hembras suelen realizar unas 5/6 puestas al año de un único huevo, rara vez ponen dos.
El cuidado parental es una de las características más fascinantes de su reproducción. Las hembras no solo permanecen junto a su huevo, sino que lo protegen activamente. Se han observado enroscadas alrededor de él durante todo el proceso de incubación y, si alguien intenta manipularlo, pueden reaccionar con bocados defensivos e incluso vocalizaciones.
A su vez, cuando un huevo queda expuesto las hembras suelen reenterrado y tras la eclosión, las crías se quedan cerca de la madre durante al menos dos semanas, a veces incluso descansando sobre su lomo. Los machos, por el contrario, no son partícipes del cuidado de los huevos y crías.
Para su incubación artificial, mucho más exitosa, puden colocarse los huevos en pequeños recipientes de plástico (con agujeros de ventilación), sobre una gruesa capa de sustrato (vermiculita, perlita…) previemente humedecido. Incubando a 25 – 26 grados centígrados las eclosiones tienen lugar entre los sesenta y noventa días.

Arriba – izquierda, comparativa entre un huevo con 2 días de incubación y otro con 2 meses. Arriba – derecha, eclosión de Tribolonotus gracilis. Abajo – izquierda, cría con pocos días de vida. Abajo – derecha, las crías de esta esepcie, a diferecia de los ejemplares adultos, exhiben una coloración crema en su cabeza, un iris con tonalidades azules y carecen de coloración naranja en la zona ocular..









