Género Ranitomeya, el tesoro del amazonas

Por Javier Magro

Uno de los géneros más emblemáticos y apreciados de la familia Dendrobatidae es Ranitomeya. Y no es para menos, porque algunas de sus integrantes presentan particularidades poco vistas dentro del mundo de los anfibios, como el cuidado biparental, la monogamia o un mimetismo mülleriano que ha dificultado su clasificación taxonómica.

Hasta la fecha, poca información sobre este fascinante género se ha compartido en publicaciones terrariófilas, así que en este artículo abordaremos algunas de las singularidades de estas fascinantes ranas neotropicales y daremos algunas claves para su mantenimiento en cautividad.

Descripción del género

El género Ranitomeya, está compuesto actualmente por 16 especies, de hábitos diurnos y mayoritariamente terrestres, que se caracterizan por su pequeño tamaño (no superan los 23 mm), extremidades reticuladas y un primer dedo más corto que el segundo. Algunas especies poseen una alta diversidad de patrones de color, mientras que otras presentan una única forma.

Un caso fascinante de adaptación es el de Ranitomeya imitator, una especie que exhibe mimetismo mülleriano, imitando el color y patrón de R. summersi, fantastica y variabilis en toda su área de su distribución, una estrategia evolutiva, que también comparten R. reticulata y amazónica.

Ranitomeya imitator (in situ), un claro ejemplo de mimetismo mülleriano / créditos; Josep Canela y Carlos Bolaños

Las variaciones cromáticas, así como el método de apareamiento y el tipo de canto emitido por los machos han sido determinantes para organizar al género en cuatro grupos diferenciados; el grupo reticulata (compuesto por seis especies: R. benedicta , fantastica , reticulata , summersi , uakarii y ventrimaculata), el grupo variabilis (dos especies: R. amazonica y variabilis ), el grupo defleri (dos especies: R. defleri y toraro ) y el grupo vanzolinii (seis especies: R. cyanovittata , flavovittata , imitator , sirensis , vanzolinii y yavaricola).

Distribución

Estas diminutas ranas se distribuyen principalmente en la cuenca del Amazonas y las estribaciones andinas, abarcando países como Perú, Brasil, Colombia, Ecuador y Guayana Francesa.

Bosque tropical a orillas del Rio Huallaga (Perú), habitat de Ranitomeya / créditos; Josep Canela y Carlos Bolaños

Dependiendo de la especie, estas ranas pueden encontrarse en distintos tipos de bosques tropicales, desde selvas cálidas de tierras bajas (Ranitomeya amazonica, reticulata y ventrimaculata) hasta bosques montanos frescos y húmedos a más de 1000 metros de altitud (Ranitomeya fantastica y variabilis).

Ranitomeya ventrimaculata, in situ. El nombre Ranitomeya proviene de la combinación de «ranita» y Tomey, en homenaje al naturalista holandés W.A. Tomey / créditos; Josep Canela y Carlos Bolaños

Prefieren entornos con una humedad alta y temperaturas estables, lo que garantiza la disponibilidad de pequeños cuerpos de agua, fitotelmas, acumulados en plantas epífitas o bambú que son esenciales para su reproducción. Además, la hojarasca y los troncos caídos en el suelo del bosque les proporcionan refugios y zonas de caza ideales.

Algunas especies habitan en bosques primarios, donde la vegetación densa y la estructura intacta del ecosistema les ofrecen mejores condiciones, mientras que otras pueden adaptarse a bosques secundarios con una menor vegetación e incluso áreas cercanas a grandes cuerpos de agua.

Estrategias reproductivas

Si por algo destaca el género Ranitomeya es por haber desarrollado métodos reproductivos únicos, adaptados a las condiciones ambientales y ecológicas que les rodean. A diferencia de muchas otras ranas, no realizan amplexo durante la reproducción. En su lugar, los huevos son fertilizados externamente en micro hábitats terrestres y arbóreos que proporcionan la humedad y protección necesarias para el desarrollo de los renacuajos.

Ranitomeya variabilis (in situ) en el interior de una bromelia. El ciclo reptoductivo del género depende de la presencia de fitotelmas / créditos; Josep Canela y Carlos Bolaños

El cuidado biparental y los vínculos de pareja a largo plazo son otras de sus características más sorprendentes. En especies como Ranitomeya imitator y R. vanzolinii , ambos progenitores participan activamente en la crianza. El macho transporta los renacuajos, mientras que la hembra deposita huevos no fertilizados como fuente de alimento para las larvas en desarrollo. Esta estrecha relación y cooperación ha propiciado la monogamia en especies como R. imitator, una rareza en el mundo de los anfibios.

Mantenimiento en cautividad

Uno de los mayores atractivos de mantener Ranitomeya en cautividad es la posibilidad de recrear, a escala, un fragmento de selva tropical donde puedan expresar sus comportamientos naturales. Sin embargo, además de la estética, es fundamental garantizar que el diseño del vivario facilite la detección de presas, el control de las puestas y el mantenimiento adecuado del entorno.

El primer paso es la elección del terrario, ya que estas ranas, aunque de hábitos mayormente terrestres, también suelen trepar a plantas y estructuras a poca altura. Los terrarios cúbicos o verticales pueden albergar exitosamente a estas especies. Un tamaño óptimo para una pareja sería de aproximadamente 30 × 30 × 40 cm (largo × ancho × alto), aunque dimensiones mayores son recomendables para grupos de más de dos ejemplares.

Especies como R amazónica (arriba), R. sirensis (centro) y R. uakarii (abajo) pueden mantenerse en grupos en terrarios espaciosos, por el contrario R. imitator presenta una mayor territorialidad y es conveniente mantenerlas en parejas / créditos; Javier Magro

En la actualidad, existen terrarios diseñados específicamente para dendrobátidos que incluyen sistemas de drenaje, que facilitan la extracción del agua acumulada, y mallas que impiden el escape de presas vivas. La elección de estos modelos es altamente recomendable, ya que facilitan el mantenimiento y el control de los parámetros adecuados para las ranas.

Diseño y decoración del vivario

Dado que Ranitomeya tiende a ser un género reservado, es recomendable incluir barreras visuales en el terrario, que aportarán confort a las ranas. Estas pueden lograrse adhiriendo vinilos en las paredes laterales y el fondo del vivario (desde el exterior), o mediante la instalación de planchas de corcho, xaxim u otras técnicas como espuma de poliuretano recubierta con fibra de coco.

El suelo del terrario debe estar compuesto por un sustrato que retenga bien la humedad, como turba rusa, acompañado de una capa de hojarasca y de troncos o ramas inclinadas que aportarán refugió y permitirán la fijación de plantas epifitas, necesarias para el ciclo reproductivo de muchas especies del género.

Troncos, plantas y hojarasca no solo cumplen una función estética, sino que son esenciales para recrear un entorno adecuado para las ranas, ofreciendo refugios, puntos de descanso y superficies ideales para la puesta de huevos / créditos; Javier Magro

Temperatura, iluminación y humedad

El rango de temperaturas ideal para Ranitomeya es de 26-28°C durante el día y 18-20°C por la noche. En estaciones frías, se pueden emplear mantas térmicas o bombillas de bajo voltaje, siempre controladas por termostatos para evitar sobrecalentamientos. Durante los meses más cálidos, en regiones donde las temperaturas superan estos valores, muchos aficionados recurren a sistemas de aire acondicionado para mantener un ambiente estable en la habitación de los vivarios.

Una iluminación adecuada es fundamental tanto para el desarrollo de las plantas como para el bienestar de los animales. Actualmente, existen lámparas LED eficientes, de bajo consumo y resistentes a la humedad, que no generan calor y que aportan óptimos IRC; índices de reproducción cromático. Aunque históricamente se ha mantenido y reproducido Ranitomeya sin la necesidad de luz UVB, estudios recientes sugieren que exposiciones a niveles bajos de esta radiación podrían ser beneficiosos para su salud, siempre y cuando los ejemplares tengan acceso a áreas de sombra.

El mantenimiento de una humedad constante es crucial para el bienestar de este género. Para ello es necesario regar el terrario diariamente, preferiblemente con sistemas de lluvia artificial conectados a un temporizador. La frecuencia y duración del riego dependerán del tamaño del terrario y de su ventilación, pero es importante asegurarse de que las superficies se sequen entre riegos para evitar la proliferación de hongos y bacterias.

Una iluminación adecuada y altos níveles de humedad son clave para el desarrollo óptimo de las plantas y el bienestar de Ranitomeya en cautividad / créditos; Javier Magro

Alimentación

Su dieta en cautividad puede incluir moscas de la fruta (Drosophila melanogaster y D. hydei), colémbolos, microgrillos y pulgones. La alimentación puede realizarse tres veces por semana, ajustando la cantidad según el tamaño del terrario y el número de ejemplares.

Para evitar deficiencias nutricionales, es fundamental suplementar la dieta con calcio y vitaminas, especialmente vitamina D3 en caso de no utilizar iluminación UVB. La vitamina A también juega un papel crucial en su desarrollo y puede proporcionarse indirectamente a través de la alimentación de los insectos (micro grillos) con vegetales ricos en betacarotenos, como la zanahoria.

Cabe destacar que las Ranitomeya mantenidas en cautividad carecen de las defensas químicas presentes en su piel en estado silvestre. Estas ranas obtienen los alcaloides lipofílicos responsables de su toxicidad a través de su dieta en la naturaleza.

Reproducción en cautividad

La reproducción de Ranitomeya en cautividad es un proceso fascinante que sigue patrones similares a los observados en la naturaleza. Especies como Ranitomeya imitator depositan sus huevos sobre superficies lisas, como hojas, evitando hacerlo en acumulaciones de agua. Su puesta suele ser reducida, siendo cinco huevos una cantidad excepcional. Además, estas ranas se encargan activamente del desarrollo de los renacuajos.

Por el contrario, especies como Ranitomeya variabilis, ventrimaculata y amazonica prefieren depositar sus huevos en contacto directo con el agua, sin sumergirlos, eligiendo lugares como las axilas de bromelias o heliconias. Sus puestas suelen ser más numerosas.

Se pueden colocar pequeños recipientes, como los antiguos carretes de película fotográfica, para simular fitotelmas naturales. Este método facilita la extracción de los huevos y la posterior cría de los renacuajos en condiciones controladas fuera del terrario, lo que puede aumentar la tasa de supervivencia.

La extracción de los huevos debe realizarse con sumo cuidado, utilizando una pequeña cuchara y evitando voltearlos. Se deben colocar en la misma posición en la que fueron depositados por las ranas, sobre una placa de Petri humedecida. Es importante que el agua no los cubra por completo y se debe cambiar con una pipeta para mantener la humedad adecuada.

Renacuajo de R. benedicta / créditos; Javier Magro

Cuando las larvas emergen del huevo, se trasladan a pequeños envases de plástico con agua osmótica. En sus primeras etapas pueden ser alimentadas con pienso granulado para cíclidos (peces), añadiendo un nuevo gránulo cuando el anterior haya sido consumido. Algunos criadores cambian el agua por completo cuando se ensucia, mientras que otros prefieren retirar los residuos con una pipeta y reponer solo el agua evaporada. A medida que los renacuajos crecen, se puede complementar su alimentación con organismos acuáticos vivos, como Tubifex o larvas rojas.

Durante todo el proceso, es crucial mantener temperaturas estables entre 20 y 24 °C. Una temperatura de 22 °C permite un desarrollo más lento, pero óptimo, favoreciendo el correcto crecimiento de los renacuajos.

Agradecimientos

Este artículo no habría sido posible sin la colaboración de Josep Canela y Carlos Bolaños.

Fuentes

Morgan R. Muell, Germán Chávez, Ivan Prates, Wilson X. Guillory, Ted R. Kahn, Evan M. Twomey, Miguel T. Rodrigues, Jason L. Brown, Phylogenomic analysis of evolutionary relationships in Ranitomeya poison frogs (Family Dendrobatidae) using ultraconserved elements, Molecular Phylogenetics and Evolution,Volume 168,2022,107389,ISSN 1055-7903, https://doi.org/10.1016/j.ympev.2022.107389.

Bernal-Bautista, M.H., Luna-Mora, V.F., Gallego, O. & Quevedo-Gil, A. (2007) A new species of poison frog (Amphibia: Dendrobatidae) from the Andean mountains of Tolima, Colombia. Zootaxa, 1638, 59–68.

Brown, J.L., Morales, V. & Summers, K. (2008a) Divergence in parental care, habitat selection and larval life history between two species of Peruvian poison frogs: an experimental analysis. Journal of Evolutionary Biology, 21, 1534–1543.