Estamos asistiendo, con una pasividad inquietante, al desmantelamiento progresivo de nuestra pasión. En despachos cada vez más alejados de la realidad de los animales que tanto nos gustan, se redactan leyes con una lógica que parece entender más de prohibición que de regulación. El horizonte empieza a perfilarse con claridad y en apenas unos años, la herpetocultura, podría verse relegada a un vestigio de otro tiempo.
Mientras el muro de las restricciones legislativas se levanta poco a poco a nuestro alrededor, la propia comunidad podría estar cometiendo un error difícil de ignorar alimentantado aquello que nos perjudica mientras da la espalda a quienes trabajan por proteger la afición.
El circo frente a la defensa de la afición
El síntoma más preocupante de esta situación no se encuentra únicamente en los boletines oficiales, sino en la palma de nuestra mano. Basta dedicar unos minutos a recorrer las redes sociales para entender por qué estamos perdiendo la batalla del relato público.
Cuentas que exhiben animales en condiciones cuestionables, que manipulan especies potencialmente peligrosas con temeridad o que convierten a los reptiles en un simple atrezo para ganar notoriedad acumulan miles de seguidores. Cada «me gusta», cada visualización y cada comentario que alimenta este tipo de contenidos contribuyen a reforzar la imagen que nuestros detractores necesitan para desacreditarnos.
Sin pretenderlo, estamos otorgando protagonismo a quienes, lejos de sumar, debilitan la credibilidad de toda la afición a cambio de unos segundos de atención.
Mientras tanto, en el otro lado, el silencio resulta casi desconcertante. Organizaciones internacionales como USARK o Responsible Reptile Keeping (RRK), así como entidades nacionales como SO.HE.VA o la federación FAUNA, llevan años realizando un trabajo constante y poco visible. Analizan propuestas legislativas, presentan alegaciones fundamentadas, consultan con expertos y tratan de dialogar con legisladores que, en muchas ocasiones, desconocen profundamente la realidad de nuestra afición.
Son estas organizaciones las que intentan que mañana podamos seguir manteniendo el terrario que hoy forma parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, el apoyo que reciben suele ser insignificante si se compara con la atención que generan los contenidos más superficiales.
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Un gesto gratuito
A menudo se argumenta que no siempre es posible apoyar económicamente a estas entidades. Sin embargo, en la guerra contemporánea de la opinión pública existe una forma de apoyo que no cuesta nada y que puede resultar enormemente poderosa: la visibilidad.
Seguir sus cuentas oficiales o dar difusión a sus iniciativas son gestos simples que, multiplicados por miles de aficionados, se convierten en una señal clara hacia el exterior. Nuestros detractores necesitan ver que existe una comunidad amplia, organizada y responsable.
Pero, sobre todo, necesitan comprobar que quienes practicamos la terrariofilia somos capaces de defenderla con argumentos y con sentido común.
Si la mayor parte de la afición prefiere consumir el espectáculo del manejo imprudente, o de otras tenencias irresponsables, antes que el trabajo de quienes la representan, estaremos reforzando precisamente el argumento que utilizan quienes desean extinguirla. Cada vez que otorgamos atención a quienes caricaturizan nuestra pasión en busca de notoriedad, contribuimos, aunque sea de forma indirecta, a debilitar la posición de toda la comunidad.
La terrariofilia como responsabilidad colectiva
Ha llegado el momento de decidir a quién queremos dar nuestra atención. No es solo una cuestión ética, sino también una cuestión de estrategia y de futuro.
Debemos aprender a reconocer y apoyar a quienes trabajan por la defensa de la afición con rigor y responsabilidad. Respaldar a plataformas como Responsible Reptile Keeping o a nuestras asociaciones y federaciones es una inversión en la continuidad de la propia herpetocultura.
Si queremos que esta afición tenga un mañana, debemos demostrar hoy que somos una comunidad de aficionados comprometidos y no simplemente un público que consume espectáculo en un circo digital. Conviene elegir con cuidado, porque, aunque a veces no lo parezca, en ello también se juega el futuro de nuestra afición.
Agradecimientos
Este artículo ha sido posible gracias al compromiso y la confianza de aficionados y profesionales que apoyan Terrario tecnia en Patreon. Mi agradecimiento sincero a Myriam Rodríguez, Celestino Clemente, Ferran Domenech, Ignacio Magro, Alberto VB, Harkito reptile, Habitat Herp, Terribilis.net y SO.HE.VA por hacerlo posible.









