Por Javier Magro
Imágenes: Xevi Moré
Xevi Moré es una de esas personas que, sin buscar protagonismo, han acabado siendo imprescindibles para mantener unido al colectivo terrariófilo. Cuando habla de Expoterraria, enseguida aparecen los nombres de quienes están detrás del proyecto, mientras que su propia labor queda en un segundo plano. Quizá por eso no siempre se valore todo lo que ha hecho durante estos años, pero basta con conocer su trayectoria para entender lo que ha significado para muchos de nosotros y para este fascinante mundo de los terrarios y los vivarios.
Como él mismo reconoce en esta entrevista, no es el aficionado que más años lleva en la terrariofilia. Pero el tiempo no lo es todo ni sirve para medir lo que una afición puede llegar a significar para alguien. Y si hay algo que queda claro al hablar con Xevi es cuánto le importa este sector.
Durante los últimos años, su rostro se ha convertido en uno de los más reconocibles de Expoterraria. Buena parte de esa visibilidad ha llegado a través de las redes sociales, pero detrás de ellas hay mucho más que publicaciones o la promoción de una feria. Durante el confinamiento, cuando todos necesitábamos más que nunca mantener el ánimo, sus directos se convirtieron en un soplo de aire fresco.
Cada semana, Xevi nos acercaba a las instalaciones de profesionales del sector. Conocíamos sus animales, sus proyectos y sus instalaciones y, durante unas horas, podíamos olvidarnos del duro presente. En un momento especialmente difícil, consiguió mantener la ilusión de una parte de nuestra afición.
Pero aquella no fue su única aportación a la terrariofilia. Junto a Daniel Valiño y al resto de personas que forman el equipo de Expoterraria, Xevi ha trabajado durante años para revitalizar una feria que va más allá de un mero evento. Es uno de los pocos lugares donde todavía se respira afición y donde profesionales y aficionados se encuentran, comparten proyectos y vuelven a sentirse parte de un mismo colectivo.
Han tenido que superar dificultades y momentos de incertidumbre. Y, pese a todo, han seguido adelante. Por eso, aunque Xevi insista en que simplemente es «uno más», resulta difícil no reconocer que su trabajo se ha convertido en una pieza importante de ese esfuerzo colectivo. Porque mantener viva Expoterraria también significa mantener viva la propia afición.
Por todo ello, hablar con Xevi Moré es también acercarse a una de las personas que, desde un segundo plano y casi siempre quitándose méritos, ha contribuido de forma importante a mantener el pulso de la terrariofilia española durante estos últimos años.
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Antes de Expoterraria: el aficionado
Antes de hablar de Expoterraria, me gustaría conocer al aficionado que hay detrás del organizador. ¿Cómo empezó tu relación con la terrariofilia y qué animales despertaron realmente tu interés por este mundo?
Desde pequeño siempre fui el típico niño de pueblo que estaba siempre buscando animales y llevándolos a casa. Pero, con la terrariofilia en sí, empecé en 2012 con una pareja de Hemitheconyx caudicinctus. Allí empezó a nacer mi afición, aunque fue realmente cuando mantuve en mis terrarios Lygodactylus williamsi cuando despertó mi pasión por este mundo. Los gocé muchísimo, pero, por culpa de las normativas que surgieron en 2018, estas hicieron que me decantara luego por las dendrobates, que se convirtieron en mi otra gran pasión y que disfruté un montón.
¿Ha cambiado mucho tu manera de entender la terrariofilia desde aquellos primeros años hasta hoy?
No soy un «old school», llevo relativamente poco, pero sí que ha cambiado en pocos años la manera de entender la terrariofilia. Tener cada vez más información ha hecho que seamos una afición en la que cuidamos mucho más todos los detalles para conseguir un mejor bienestar de nuestros animales. Años atrás, todo era más ensayo-error.

De aficionado a formar parte de Expoterraria
En algún momento, ese camino como aficionado te llevó a formar parte de la organización de Expoterraria. ¿Cómo surgió aquella oportunidad y qué te llevó a dar el paso?
Todo surgió cuando la organización de Expoterraria pasó de Alberto Lladó a Joan Llebaria y Edgar Díaz. Yo tenía amistad con Edgar, sabía que me apasionaba Expoterraria y me ofreció la posibilidad de que les ayudara. Así que mi andadura empezó a principios de 2019.
Has vivido diferentes etapas de Expoterraria. Sin necesidad de detenernos demasiado en el pasado, ¿qué ha significado para ti formar parte de este proyecto y cómo ha evolucionado tu papel dentro de él?
Bueno… Expoterraria ha pasado para mí de ser un evento que no podía perderme como aficionado a un evento que quiero como si fuera mi hijo. Mi papel, pues, siempre ha sido intentar ayudar a que funcione, pero sí que es verdad que, en la época del confinamiento, cuando hice los directos de Instagram, pasé de ser uno más a ser «la cara» del evento, aunque siga siendo uno más. La gente ya lo ve distinto y hasta algunos se piensan que soy el propietario u organizador.
A día de hoy, ayudo a Daniel Valiño, que es el organizador actual desde hace unos cuatro años, a que todo fluya, ayudándole a dinamizar las redes sociales, con las actividades, etc. En definitiva, hoy la organización de Expoterraria es para mí como una familia. No somos solo Daniel y yo: en el equipo tenemos también a David «Okidoki», Diego «Terrarium», Jordan y Marta, y más personas que nos ayudan en cada evento. Solemos ser unas diez personas dándolo todo para que ese día todo funcione y todos disfrutemos. Así que un evento «en familia» se disfruta mejor.

Lo que no se ve detrás de una feria
Cuando un visitante cruza la entrada de Expoterraria, probablemente piensa en ese día concreto. Pero ¿cuándo empieza realmente a prepararse una edición?
Realmente, como quien dice, empieza cuando acaba la última. En mi caso, ya empiezo a darle vueltas a las actividades o a qué podemos hacer para la siguiente. Al haber creado una «comunidad» en redes —aunque ahora puede que esté un poco más parado—, hace que quieras ir dando cosillas a la afición durante todo el año.
¿Qué tipo de cuestiones ocupan más tiempo durante la preparación de una feria de estas características?
Desde un primer momento dimos importancia a las redes y, al menos personalmente, ocupan bastante tiempo. Por suerte, ahora me echa una mano David Okidoki en la creación de contenido, que ha sido la última incorporación al equipo. En Expoterraria somos «Juan Palomo» y eso hace que el trabajo se acumule. Además, desde que empezaron los nuevos organizadores, añadimos las actividades educativas y de divulgación a nuestro evento, e ir configurando el programa de cada edición también lleva bastante trabajo.

Las redes sociales se han convertido, además, en una parte importante de tu trabajo. ¿Qué importancia tiene hoy comunicar bien una feria como Expoterraria y conseguir que expositores y visitantes sientan que forman parte del proyecto antes incluso de llegar al recinto?
Sí, con el paso de los años las redes se han vuelto imprescindibles. Intentamos siempre dar el máximo y que nuestro evento y nuestra afición lleguen a cuanta más gente mejor, e intentamos que durante todo el año no se pierdan las ganas de asistir a Expoterraria. También ayuda que algunos expositores están dando un gran paso en redes y son referentes para nosotros.
Una feria no se sostiene únicamente con la organización. ¿Qué papel desempeñan los patrocinadores y expositores que deciden apostar por Expoterraria?
A día de hoy tenemos un patrocinador, Exo Terra, que ha sumado muchísimo, tanto en la imagen como en la mejora de nuestro evento. Son una marca de referencia mundial y unirnos a ellos nos ha ayudado. Aparte, con su equipo humano tenemos muy buena relación y todo ayuda. El apoyo de los expositores siempre ha sido inmejorable. Por suerte, están igual de locos que nosotros.

El camino hasta Talavera
Expoterraria ha pasado por diferentes sedes y circunstancias. ¿Qué supone para una organización tener que replantearse un evento que durante años ha estado asociado a ciudades como Barcelona o Madrid?
El cambio de las dos grandes ciudades a otras ciudades fue un gran reto, y mérito de Daniel Valiño, que fue valiente al dar el paso y jugársela en un momento que ya era difícil con la nueva ley de bienestar animal. Al principio tuvimos miedo, pero confiábamos.
Talavera de la Reina nos ha ido muy bien. La acogida ha sido buena, tanto por la ciudad como por la afición, y hemos mejorado los datos de asistencia de las últimas ediciones de Madrid. En el caso de Granada, lamentándolo mucho, no ha cumplido las expectativas y no creemos que sea una opción a día de hoy. Para 2027… puede que haya alguna sorpresa…
El traslado a Talavera de la Reina supuso también empezar una nueva etapa. ¿Qué buscabais cuando decidisteis apostar por esta nueva ubicación?
Realmente buscábamos tranquilidad. En Madrid, las autoridades nos presionaban mucho, además de a los expositores y visitantes, y era insostenible. Desgraciadamente, allí ya no nos querían. Por suerte, encontramos Talavera de la Reina, donde recibimos un apoyo de todas las partes que nunca habíamos tenido, desde el ayuntamiento hasta los habitantes de allí. Ahora mismo nos sentimos como en casa en Talavera de la Reina.
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¿Cómo fueron aquellos primeros momentos en Talavera? ¿Había incertidumbre sobre cómo responderían profesionales y aficionados?
Sí, incertidumbre había, pero por parte de los expositores el apoyo fue absoluto. Sabían que Madrid no era el camino y que Talavera podía ser una buena opción. Los visitantes al principio dudaron; logísticamente era más complejo, pero, vistos los datos de asistencia, con el tiempo confiaron en nosotros.
Desde dentro, ¿cómo habéis visto la evolución de la feria en Talavera desde aquella primera edición hasta ahora?
La evolución ha sido muy buena. La feria ha ido aumentando de visitantes en cada edición y ya estamos en cifras por encima de las que teníamos en Madrid y muy superiores a las de Barcelona. Además, en el recinto de Talavera Ferial hemos encontrado un lugar con muchas más posibilidades para realizar un evento que pueda ir evolucionando.

¿Qué os está transmitiendo actualmente el sector? ¿Percibís ilusión, ganas de volver a encontrarse, de recuperar espacios de encuentro que quizá se habían perdido?
Creo que hay ilusión, pero también incertidumbre cada vez que sale una noticia del «Listado Positivo». En 2023, con la nueva ley de bienestar animal, la afición quedó bastante hundida, pero, con el paso del tiempo, volvieron las ganas de disfrutar de nuestra afición y de encontrarnos en cada evento.
¿Qué significa para vosotros comprobar que profesionales y aficionados responden, con su asistencia, en cada edición de la feria?
Para nosotros es una ilusión ver que los profesionales nos siguen apoyando y que siguen sumando edición tras edición en nuestro camino. El confinamiento fue un golpe muy duro que supimos soportar todos; luego, la ley que ya comenté fue otro mazazo. Pero, vista la evolución, estamos muy agradecidos a los profesionales y a los visitantes de Expoterraria que aún confían en nosotros.
Expoaquaria y lo que viene
Próximamente, Expoterraria dará un nuevo paso con la incorporación de Expoaquaria, compartiendo espacio y desarrollándose durante dos jornadas. ¿Cómo nace esta idea y qué os llevó a apostar por ella?
Esta idea llevaba cocinándose a fuego muy lento desde hacía años. Ya cuando conocimos a Balbi Vaquero en 2019, empezó todo. Aunque, realmente, el empujón fue cuando, a mediados de 2025, Balbi Vaquero, Mario Pérez y Ana Gordillo nos comentaron: «¿Y si, aprovechando vuestra experiencia, hicierais un evento anual de acuariofilia?». Allí todo se precipitó.
Lo he resumido mucho. Si tuviera que explicarlo todo, sería una historia interminable. Daría para otra entrevista.

Organizar dos eventos simultáneamente durante dos días supone también un reto importante. ¿Qué está suponiendo para vosotros preparar esta nueva edición?
La verdad es que preparar los dos eventos está costando muchísimo más de lo previsto. La acuariofilia es un sector nuevo para nosotros, con una visión de los eventos distinta a la que tenemos en Expoterraria, y está siendo todo un reto organizar los dos eventos con el mismo equipo que en Expoterraria.
¿Hay algún aspecto que no hayamos abordado en esta entrevista que quieras comentar a los seguidores de Expoterraria?
Aprovecharía el foco para dar las gracias a todas las personas que siempre nos agradecen nuestro trabajo: cuando leemos un comentario, cuando un visitante nos anima a continuar o cuando un expositor nos da la enhorabuena. La verdad es que, en esos momentos, ves que todo el trabajo que conlleva organizar ha valido la pena. Y, por último, darte las gracias a ti por creer que alguien como yo se merece una entrevista. Eso también hace creer que estamos haciendo las cosas bien.











