Por Javier Magro / Imágenes; Jairo Cuevas y Daniel Menéndez
Siempre he creído que los grandes proyectos se construyen con talento, perseverancia y pasión, y que quienes los sacan adelante merecen reconocimiento. Por eso hoy quiero rendir un sincero homenaje a uno de los grandes referentes de la terrariofilia española: Harkito Reptile, un comercio que desde 2012 ha dejado una huella imborrable en nuestra afición y que ha acompañado, y apoyado, a esta humilde revista desde sus inicios.
Seguramente muchos conozcan los éxitos más recientes de este emblemático comercio madrileño, pero su historia comenzó mucho antes de que abriese sus puertas. Quienes llevamos un tiempo en la afición recordamos cómo Daniel Menéndez, su propietario, empezó a compartir sus vivencias en los foros terrariófilos. Sus publicaciones eran un soplo de aire fresco: fotos cuidadas, relatos detallados de sus experiencias y, sobre todo, logros en la cría de especies que para muchos eran inalcanzables.
Pese a ello, Daniel nunca buscó notoriedad; siempre prefirió pasar desapercibido y compartía sus avances con la única intención de enriquecer los conocimientos de la comunidad. El prestigio le llegó de manera natural, fruto de sus resultados y de la seriedad con la que afrontaba cada reto. Ese espíritu generoso fue el germen que años más tarde se transformó en Harkito Reptile, un comercio que muy pronto se consolidó como referente de la terrariofilia en España.

Con la apertura de su tienda en Madrid, Daniel y su hermano Javier dieron un paso decisivo: convertir una pasión de años en un proyecto profesional. Y lo hicieron sin perder la esencia que los había caracterizado desde el principio. Harkito no era simplemente un comercio más, sino un punto de encuentro para los aficionados: un lugar donde compartir experiencias, resolver dudas y contagiarse de la pasión que transmitían sus cuidadas instalaciones. Ese ambiente cercano inspiró a muchos a dar un paso más en la afición, animándolos a criar, a investigar o simplemente a disfrutar con mayor profundidad del cuidado de sus animales.
Desde sus inicios, la tienda apostó por la cría en cautividad de reptiles y anfibios, un camino más complejo, pero también más ético, que demuestra compromiso con el bienestar animal y con la sostenibilidad de la afición. Con esfuerzo y paciencia, lograron reproducir especies especialmente exigentes, aportando así no solo a sus clientes, sino también al conocimiento colectivo de la terrariofilia en nuestro país.

Lo más destacable de este comercio madrileño, sin embargo, es su compromiso inquebrantable con la terrariofilia responsable. En un momento en el que nuestra afición se enfrenta a grandes desafíos, desde cambios legislativos hasta prejuicios sociales, contar con voces claras y coherentes como la de Daniel y Javier es fundamental. Ellos no se han limitado a gestionar una tienda, sino que han apoyado activamente iniciativas que defienden la terrariofilia, colaborando en proyectos que buscan proteger los intereses de quienes compartimos esta pasión.
Aquí quiero abrir un paréntesis personal. Sin Harkito Reptile, Terrario tecnia no habría podido seguir adelante. Desde el primer momento, cuando la revista apenas era una idea, ellos estuvieron ahí. Creyeron en este proyecto, lo respaldaron y lo han seguido haciendo hasta hoy. Su confianza ha sido un pilar imprescindible para que pueda seguir publicando artículos, entrevistas y recursos para todos los amantes de los reptiles y anfibios. Para mí, este gesto tiene un valor incalculable. No se trata solo de apoyo material: es la sensación de no estar solos, de saber que hay personas y proyectos que creen en la importancia de compartir conocimiento, educar y defender la terrariofilia.
Por todo esto, y por mucho más, he querido rendir un sincero homenaje a Harkito Reptile, un lugar en el que los aficionados nos sentimos como en casa, y desde el que se demuestra que la terrariofilia se puede vivir con pasión, responsabilidad y conocimiento.










