Pedro Serrano: historia de un pionero de la terrariofilia

Por Javier Magro / Imágenes: Pedro Serrano

En el mapa de la terrariofilia española, pocos nombres brillan con tanta fuerza como el de Pedro Serrano, fundador de Animal Center, una de las primeras tiendas especializadas del país, y co-creador del mítico foro Fauna Exótica; verdadero impulsor de la comunidad terrariófila española.

Su trayectoria no solo acompaña la evolución de esta afición en nuestro país, sino que forma parte de ella. Desde sus primeros pasos entre reptiles autóctonos hasta su papel en la creación de espacios que unieron a generaciones de aficionados, Pedro ha sido tanto testigo como protagonista de capítulos decisivos.

Lo que sigue es un recorrido por su historia y su legado: un viaje que comienza en la infancia, avanza por los años fundacionales de la terrariofilia de nuestro país y desemboca en la pasión serena de un referente que aún hoy sigue inspirando.

Pedro Serrano

Su historia

El origen de su pasión se remonta a la infancia. Tenía apenas siete u ocho años cuando recibió su primer reptil: una tortuga. Aquel pequeño animal abrió una puerta que nunca volvería a cerrarse. En una época en la que la terrariofilia, tal como la conocemos, aún no existía, su curiosidad lo llevaba a observar y capturar sapos, ranas y lagartijas en los terrenos que cultivaban sus abuelos, intentando mantenerlos como podía. Era, literalmente, otra época: no había información, materiales ni comunidad. Solo intuición y fascinación.

Su admiración por los reptiles se mantuvo en el tiempo y a mediados de los años setenta, comenzó a asistir a las reuniones semanales de la Sociedad Acuariófila Valenciana (S.A.V.), que años después daría lugar a la Sociedad Herpetológica Valenciana (S.O.H.E.VA.), la más antigua de España y aún activa. Los jueves por la tarde se convirtieron en un hervidero de pasión: los socios hablaban de reptiles autóctonos, intercambiaban experiencias y, sobre todo, empezaban a mirar hacia afuera, descubriendo revistas americanas que mostraban especies exóticas que aquí parecían inalcanzables. De aquellas conversaciones improvisadas nació un espíritu de comunidad que marcaría profundamente su vida. Eran tiempos de descubrimiento, de compartir y de soñar el futuro de la terrariofilia.

Pedro junto a su familia en Animal Center

En 1992, parte de ese sueño tomó forma con la apertura de Animal Center (Valencia), una de las primeras tiendas especializadas en reptiles en España. Junto a Rafael Castaño Baeza y Ángel Val Andújar, Pedro se embarcó en una emocionante aventura que exigía viajes a Barcelona, contactos con proveedores en Estados Unidos y Madagascar, y una fe inquebrantable en la afición.

Sus primeras importaciones fueron auténticos acontecimientos: camaleones, tortugas, geckos… animales que los aficionados solo habían visto en fotografías. Cada envío abría una nueva puerta al conocimiento y despertaba una ilusión que muchos aún recuerdan. “Fue una etapa de mucho esfuerzo, recuerda, pero también de mucha ilusión por estar creando algo que no existía en España”.

Rafael y Pedro durante un viaje

Años después, con la llegada de Internet, volvió a ser parte del cambio gracias a la creación, en 2004, de Fauna Exótica, el foro que marcó un antes y un después en la comunicación dentro de la afición española. Aquel espacio virtual se convirtió, durante más de una década, en un lugar vivo y cercano, donde se compartían experiencias, se formaban grupos de trabajo, se resolvían dudas y, sobre todo, se forjaban amistades que aún perduran. “Éramos jóvenes, teníamos ganas y se notaba”, comenta Pedro.

Su éxito no se debió solo a la información, sino también a la ilusión, el compañerismo y los valores que él considera esenciales y que, a su juicio, la comunidad debería esforzarse en recuperar.

Equipo fundador de Fauna exótica

Un legado que sigue vivo

Cuando se le pregunta qué atesora tras más de cuarenta años de afición, Pedro no menciona logros ni proyectos, sino las amistades que hizo en el camino. Personas con las que compartió tardes en la Sociedad Acuariófila Valenciana (S.A.V.), clientes que se convirtieron en compañeros y aficionados que, gracias al foro, aún forman parte de su historia. Para él, ese es el verdadero valor de esta afición.

A pesar del paso del tiempo, mantiene intacta la pasión que lo acompañó desde niño, y su mensaje para la comunidad terrariófila es tan sencillo como profundo: “Que amen la naturaleza, que mantengan viva la ilusión y que compartan sus conocimientos. Eso es lo que fortalece a la comunidad y le da sentido a este hobby”. Sus palabras resuenan como un recordatorio de lo que realmente importa: pasión, respeto y comunidad.

Celebración del 25 aniversario de Animal Center en 2017

Hoy, cerca de cumplir los 70, se define con humildad como “uno de los últimos dinosaurios de esta afición”. Pero su legado es indiscutible. Fue parte del origen de las primeras iniciativas terrariófilas del país, ayudando a introducir las primeras especies exóticas de forma organizada, impulsando uno de los comercios más influyentes de los inicios y sembrando el espíritu de comunidad que todavía hoy muchos asocian con la época dorada de nuestra terrariofilia.

Gracias a personas como él, esta afición no solo creció, sino que se convirtió en una pasión compartida que sigue uniendo generaciones. Su historia nos recuerda que cada esfuerzo y cada iniciativa puesta en práctica puede dejar huella, y que la terrariofilia española es hoy lo que es gracias a quienes abrieron el camino.