Conozco bien la terrariofilia, soy consciente de sus debilidades y soy partidario de regular mejor la tenencia de reptiles y anfibios en cautividad, también la de otras especies. Pero no contemplo los listados positivos como una solución justa, no lo son. No pueden serlo cuando responden a una agenda ideológica impulsada por colectivos minoritarios (animalistas) que parten de una premisa errónea: que la mayoría de los reptiles son inadecuados para su tenencia en cautividad, salvo unas pocas excepciones arbitrarias. Presmisa que desprecia la trayectoria y la experiencia de terrariófilos responsables, asociaciones herpetológicas y veterinarios especializados, que han demostrado durante décadas que la tenencia y la cría en cautividad de reptiles y anfibios es viable y segura, si se hace con los conocimientos adecuados.

La terrariofilia es una afición que transmite un mensaje positivo sobre reptiles y anfibios, que apuesta por la cría en cautividad de especies completamente inofensivas y que está liderada por profesionales comprometidos con el bienestar animal
Tampoco puedo considerar esta medida como una solución efectiva, cuando forma parte de una ley, de bienestar animal, que fue tramitada a espaldas de profesionales especialmente capacitados en el ámbito del comportamiento, la biología y la sanidad animal, cuyos argumentos y advertencias fueron desoídos. Y si entonces no escucharon a los especialistas ¿qué nos hace pensar que lo harán al elaborar estas listas? poco o nada. Soy pesimista, más aún cuando quienes las promueven han negado evidencias científicas y descalificado públicamente a profesionales del ámbito de la conservación.
Existen otros motivos, con nombres propios, que invitan a pensar que estos listados tampoco serán positivos y que su imposición generará consecuencias nefastas e inaceptables. Nombres como; Harkito reptile, Terribilis.net, Kanaky terraria, Nublar reptiles, Seciliatus mascotas, Snakeroom serpentarium, Zoo pinto, Expoterraria, Fardatxo ediciones, Fauna seguros, MQ terrarium, o Reptilium box. Todos ellos han consolidado la terrariofilia española y han hecho posible que reptiles y anfibios se mantengan en cautividad con altos estándares de bienestar. Y todos ellos podrían verse obligados a bajar la persiana si la tenencia de estos animales se reduce a mínimos.
Sin comercios especializados se promoverá un comercio ilícito de especies a través de canales difíciles de regular. Sin el asesoramiento de los anteriores y sin editoriales que publiquen libros y revistas reinará la desinformación. Y sin fabricantes de productos y criadores de alimento vivo incluso las pocas especies permitidas sufrirán las consecuencias de esta mala regulación.
Ya hemos visto lo que ocurre en otros países. La incertidumbre que generan estas listas y la desinformación que las acompaña han provocado un aumento de abandonos, un hecho reconocido incluso por los propios promotores de esta medida; la Coalición para el Listado Positivo. Y si esto sucede en España, estaremos ante una amenaza real para la fauna autóctona.

La terrariofilia es una herramienta didáctica que ha cambiado la percepción de muchos sobre reptiles y anfibios, y su conocimiento, técnica e infraestructura han sido útiles para la conservación ex situ de fauna. También tiene debilidades, muchas, pero pueden corregirse con una regulación efectiva, sensata y fundamentada que atienda, entre otros, a expertos y afectados. Se debe promover la formación y exigir el cumplimiento de buenas prácticas, y no sucumbir a presiones de grupos minoritarios que demonizan la tenencia de animales éxoticos, mientras fomentan relaciones tóxicas con las mascotas tradicionales.









