Johann Matthäus Bechstein, el padre de la herpetocultura

Por Javier Magro

Antes de que existieran palabras como terrario, vivario o herpetocultura, un naturalista alemán ya hablaba de mantener reptiles y anfibios en casa. Y no estamos hablando del siglo XX… sino del pleno siglo XVIII. Su nombre era Johann Matthäus Bechstein, y aunque suene más a personaje de novela romántica que a pionero del manejo de animales exóticos, hoy lo recordamos como una figura clave para quienes compartimos la pasión por la terrariofilia.

Nacido en 1757 en Waltershausen (actual Alemania), Bechstein fue teólogo, profesor de ciencias naturales y un enamorado de los bosques y los animales. Aunque dedicó buena parte de su vida a la enseñanza forestal, su curiosidad lo llevó a escribir numerosas obras de historia natural, muchas de ellas dirigidas al público general.

Su obra más revolucionaria tenía un título tan extenso como curiso: Naturgeschichte; oder, Anleitung zur Kenntniss und Wartung der Säugethiere, Amphibien, Fische, Insecten und Würmer, welche man in der Stube halten kann (“Historia natural o guía para el conocimiento y cuidado de mamíferos, anfibios, peces, insectos y gusanos que se pueden tener en casa”).

En sus páginas, Bechstein describió cómo mantener en recipientes caseros animales como ranas, lagartijas o culebras, en una época en la que ni siquiera existían los acuarios o terrarios tal como los conocemos hoy. Dio consejos sobre su alimentación, comportamiento y reproducción, e incluyó además curiosidades sorprendentes.

Una de sus observaciones más simpáticas fue la del uso tradicional de la rana arborícola (Hyla arborea) como predictor del tiempo. Según Bechstein, si el animal trepaba por el cristal del frasco donde vivía, se avecinaba buen tiempo; si bajaba al fondo y empezaba a croar, era señal de lluvia. También relató prácticas tan peculiares como alimentar culebras con pan mojado en leche o mantener tortugas en cubos con agua del grifo.

Aunque su “metodología” hoy nos parezca cuestionable, Bechstein fue de los primeros en tratar a los reptiles y anfibios no como criaturas extrañas o meras curiosidades científicas, sino como seres vivos dignos de ser observados, estudiados y cuidados. Y además, nos abrió la puerta a lo que hoy conocemos como herpetocultura.

Aunque su nombre ha quedado algo olvidado fuera del ámbito académico, el legado de Bechstein vive en cada aficionado, así que la próxima vez que limpies tu terrario o prepares el alimento para tus anfibios y reptiles, piensa que ya en 1797 alguien estaba escribiendo sobre eso… y que, quizás sin saberlo, tú también formas parte de una historia que comenzó hace más de dos siglos.