Por Terrario tecnia / Imágenes; Carlos González, Antonio Folch, Harkito reptile, Alejandro Martínez y Javier Magro
En los bosques húmedos de Nueva Guinea y las islas que la rodean habita un grupo de varanos que ha llevado la vida arbórea a su máxima expresión. Se trata del «complex» o grupo V. prasinus, un conjunto de monitores arborícolas integrados en el subgénero Hapturosaurus, que destacan por su agilidad, su aspecto esbelto y una sorprendente variedad de colores que los ha convertido en objeto de estudio y admiración tanto por parte de herpetólogos como de aficionados a la terrariofilia.
Este grupo tan característico y popular está formado por nueve especies. Entre ellas, tres son especialmente conocidas y representativas: el monitor esmeralda (V. prasinus), el monitor de manchas azules (V. macraei) y el monitor dorado (V. reisingeri). La introducción a su ecología y biología serán abordadas en este artículo.

Sobre el género Varanus
El género Varanus está formado por más de ochenta especies descritas cuya distribución se extiende desde África y Oriente Medio hasta Australia y Oceanía, ocupando desiertos, sabanas, manglares y selvas tropicales. Los primeros fósiles inequívocos del género proceden del Fayum (Egipto), una región que ha revelado numerosas especies del Eoceno y Oligoceno temprano. Estos hallazgos indican que Varanus tuvo su origen en África antes de dispersarse hacia Asia y, finalmente, alcanzar el continente australiano. Desde entonces, los varanos han ocupado una amplia variedad de nichos ecológicos, adaptándose tanto a la vida terrestre como acuática y arbórea.

Dada su magnitud, este género todoterreno se organiza en varios subgéneros que reflejan diferentes estrategias de adaptación al entorno. Los grandes varanos africanos y asiáticos, de cuerpo robusto y hábitos predominantemente terrestres o acuáticos, dominan llanuras, riberas y manglares. Los varanos australianos del subgénero Odatria constituyen un grupo diverso que incluye las especies más pequeñas, bien adaptadas a los climas áridos y a la vida entre rocas o matorrales. Entre ambos extremos figuran los varanos del subgénero Euprepiosaurus, de tamaño medio y comportamiento muy activo, distribuidos por Melanesia y el Pacífico, que combinan hábitos terrestres, arbóreos y ocasionalmente acuáticos. Dentro de esta extraordinaria variedad destacan los varanos del subgénero Hapturosaurus, que representan el máximo grado de especialización a la vida en los árboles.
Distribución y hábitat
Estos últimos (Hapturosaurus) viven principalmente en Nueva Guinea, una de las islas con mayor diversidad biológica del planeta, y en varios archipiélagos cercanos. V. prasinus tiene una distribución amplia, que incluye la isla principal y algunas islas del Estrecho de Torres. En cambio, otras especies están limitadas a pequeñas islas. Varanus macraei vive solo en Batanta, una isla de unos 450 km², mientras que V. reisingeri habita exclusivamente en Misool, ambas pertenecientes al archipiélago indonesio de Raja Ampat. Este aislamiento geográfico ha favorecido la diversificación del grupo, dando lugar a especies que han evolucionado de forma independiente durante miles de años.

Estos varanos ocupan selvas tropicales, manglares y bosques húmedos, donde las temperaturas son cálidas durante todo el año y la humedad es alta. Viven prácticamente toda su vida en los árboles, utilizando las ramas como refugio, zona de caza y lugar de descanso. Apenas descienden al suelo, donde serían más vulnerables a los depredadores. La dependencia de los bosques bien conservados hace que la deforestación y la fragmentación del hábitat sean sus principales amenazas. Sin un dosel continuo, estos reptiles perderían su espacio vital.
Morfología y adaptaciones
Los varanos del complejo prasinus son un ejemplo perfecto de adaptación al medio arbóreo. Poseen cuerpos delgados, extremidades largas y una cola prensil que pueden usar como si fuera un quinto miembro, ayudándoles a equilibrarse y a sujetarse entre las ramas. Sus dedos terminan en garras curvas y afiladas, ideales para trepar. Los adultos alcanzan unos 30 cm de cuerpo (sin contar la cola) y un peso medio de 250 a 300 gramos. Las escamas son pequeñas y lisas, lo que facilita el movimiento entre la vegetación.

La coloración es uno de sus rasgos más llamativos. Varanus prasinus luce un verde intenso; V. macraei destaca por un azul profundo con motas turquesa distribuidas por el cuerpo y la cola, mientras que V. reisingeri muestra un tono dorado o verde lima uniforme. Estos contrastes cromáticos no son simples adornos, reflejan su evolución en entornos insulares distintos y cumplen funciones de camuflaje, comunicación intraespecífica y regulación térmica
Sus ojos grandes y orientados hacia adelante les permiten calcular distancias con precisión, una ventaja para moverse por el dosel. Su musculatura ligera y la disposición de las vértebras les otorgan una gran flexibilidad, lo que les permite maniobrar entre las ramas con movimientos rápidos y seguros.
Ecología y comportamiento
Son animales diurnos y activos, que pasan buena parte del día desplazándose por los árboles en busca de alimento o lugares donde asolearse. Al atardecer, buscan refugio en cavidades o entre la vegetación espesa para pasar la noche. Se los considera semi-sociales, tolerando cierta proximidad entre individuos en áreas de abundante alimento o durante la época reproductiva, momento en el que los machos son más activos. Sin embargo, fuera de estos periodos mantienen territorios discretos y suelen mostrar comportamientos de dominancia mediante posturas corporales, movimientos de cabeza o cambios momentáneos en la intensidad del color.
En libertad son muy discretos y difíciles de observar. En cautividad, sin embargo, se ha comprobado que poseen buena memoria espacial y aprenden rápidamente rutinas, lo que sugiere un notable grado de inteligencia para un reptil. Su comportamiento ágil y atento los convierte en algunos de los varanos más curiosos y activos del género.

Alimentación
El complejo prasinus mantiene una dieta amplia y variada, con predominio de invertebrados y pequeños vertebrados. Análisis de contenidos estomacales han revelado restos de insectos palo, saltamontes, cucarachas, escarabajos, arañas, ranas, geckos, cangrejos e incluso pequeños mamíferos del género Melomys (Greene, 1986; Pattiselanno et al., 2007; Philipp & Philipp, 2007). También se han documentado casos de carroñeo.
Aunque ocasionalmente aceptan frutas o néctares en cautividad, su sistema digestivo no está adaptado para procesar celulosa. Su lengua bífida, larga y móvil, funciona como un sofisticado detector químico que, junto con el órgano de Jacobson, les permite localizar presas ocultas entre hojas o bajo la corteza.

Su papel ecológico en los bosques tropicales es doble: controlan poblaciones de invertebrados y, en menor medida, de pequeños vertebrados, contribuyendo así al equilibrio trófico del dosel.
Dimorfismo sexual
Determinar su sexo puede resultar complicado, ya que su dimorfismo sexual es muy discreto. Aun así, en ejemplares adultos es posible apreciar algunos indicios: los machos suelen ser algo más grandes, robustos y presentan una cabeza más ancha, mientras que las hembras presentan un aspecto más estilizado.
Para obtener una identificación más fiable es preferible recurrir a métodos veterinarios. La ecografía puede revelar la presencia de folículos en hembras adultas antes de la temporada reproductiva, mientras que la radiografía permite detectar estructuras asociadas a los hemipenes en los machos. También existe un método no invasivo conocido como “candling”, que utiliza una luz intensa para intentar visualizar la vascularización de los hemipenes, aunque su éxito depende de la experiencia del observador y de las características del animal.
Reproducción
Estos varanos alcanzan la madurez sexual a los dos años, y su reproducción está adaptada a las condiciones del trópico. Entre noviembre y abril, coincidiendo con el aumento de lluvias, los machos intensifican la búsqueda de hembras y pueden presentar comportamientos de cortejo prolongado.
La especie es ovípara, y las hembras seleccionan huecos de árboles o termiteros para depositar entre 3 y 7 huevos. Estos “nidos” ofrecen humedad constante, temperatura estable (alrededor de 29 °C) y protegen la puesta tanto de la desecación como de depredadores. El periodo de incubación, de 166 a 205 días aproximadamente (existen variaciones entre especies), es largo incluso para los estándares de los varánidos, una estrategia que maximiza el desarrollo embrionario y la supervivencia de las crías.
En buenas condiciones, una hembra puede realizar hasta cuatro puestas al año, con intervalos de unos 70 días entre ellas. En cautividad se han documentado casos de partenogénesis, un fenómeno que, aunque raro, ha sido confirmado en otras especies del género.

Conservación
Las poblaciones de este reconocido grupo afrontan situaciones muy distintas según la especie. Varanus prasinus está catalogada como de “Preocupación menor” en la Lista Roja de la UICN, mientras que especies de distribución muy limitada, como V. macraei y V. reisingeri, están consideradas “En peligro”, debido a su pequeño rango geográfico.
Estudios recientes indican que la probabilidad de que estas especies se establezcan fuera de su área natural es baja, y no existen poblaciones asilvestradas conocidas. La deforestación y la fragmentación del hábitat continúan siendo las principales amenazas para su supervivencia.
Fuentes
Auliya, M. & Koch, A. (2020). Visual Identification Guide to the Monitor Lizard Species of the World.
Baldwin, R. (2006). Captive Husbandry and Reproduction of the Green Tree Monitor. Iguana 13(4).
DCCEEW (2022). Assessment of the Impacts of Varanus prasinus on the Environment.
Getsy, K. et al. (2022). The Effects of Multiple Enrichment Strategies on the Behavior and Space Use of a Zoo-housed Emerald Tree Monitor (Varanus prasinus). Animal Behavior and Cognition.
Holmes, R. et al. (2010). First Occurrence of Varanus (Monitor Lizards) from the Upper Eocene and Oligocene of Africa. Palaeontology.
Greene, H. (1986). Natural History of the Emerald Tree Monitor.
Mendyk, R. (2011–2014). Various studies on captive breeding of Varanus prasinus.
Pattiselanno, F. et al. (2007). Feeding Ecology of Varanus in Papua.









