Por Terrario tecnia / Imagen de cabecera; Timon Cornelissen
A comienzos del siglo XX, en las islas del este de Indonesia, corría un rumor entre los pescadores. Hablaban de un cocodrilo terrestre “boeaja darat”, que deambulaba y cazaba enormes presas entre los manglares y las colinas secas de una isla remota: Komodo.
En 1910, el teniente Van Hensbroek, destinado en un destacamento militar en la isla de Flores, escuchó aquellas historias de boca de los lugareños. Intrigado, quiso comprobar si aquellas habladurías eran ciertas. En cuanto tuvo oportunidad, organizó una pequeña expedición junto a algunos buscadores de perlas que conocían bien las aguas del estrecho. Entre ellos estaba Aldegon, un cazador experimentado que afirmaba haber abatido ejemplares de hasta seis o siete metros.
El viaje hasta Komodo no fue fácil: un mar traicionero, arrecifes ocultos y una isla cubierta de rocas afiladas. Pero cuando por fin pisaron tierra, lo que encontraron superó cualquier expectativa. Lagartos gigantes, de piel oscura y ojos atentos, se deslizaban entre las piedras. Caminaban erguidos sobre las puntas de los pies, sin que el vientre tocara el suelo, y podían moverse con una rapidez inesperada.
Van Hensbroek consiguió capturar un ejemplar de 2,20 metros. Le tomó una fotografía y envió la piel al naturalista Pieter Antonie Ouwens, entonces director del Jardín Botánico de Buitenzorg (actual Bogor, Java). En su carta describió un animal con un cuello largo y flexible, una lengua bífida y amarilla y una curiosa sordera: “Si no te ve, puedes acercarte cuanto quieras”, escribió.
Convencido de que se trataba de una especie desconocida, Ouwens envió a un recolector local del museo a Komodo. El hombre viajó acompañado por el jefe de una aldea y algunos perros de caza. Regresó con varios ejemplares: dos adultos, de casi tres metros, y dos crías vivas de apenas un metro. Aquel envío confirmó las sospechas.
En 1912, Ouwens publicó su estudio bajo el título “On a large Varanus species from the Island of Komodo” y dio nombre a la criatura: Varanus komodoensis. Por primera vez, el mundo conocía al dragón de Komodo, el lagarto más grande que ha pisado la Tierra.
El hallazgo despertó un enorme interés. Científicos, aventureros y periodistas querían ver de cerca a aquel imponente reptil. En 1926, el explorador W. Douglas Burden organizó una expedición desde Nueva York y regresó con algunos especímenes, películas y fotografías que asombraron al público. Su historia, la de un equipo de exploradores que capturaban un monstruo gigante de una isla remota y lo convertían en una atracción turística en la ciudad de Nueva York, inspiró incluso la creación de la célebre película King Kong años después.
Imágenes de la expedición de Burden
Fuentes
Ouwens, P. A. (1912). On a large Varanus species from the Island of Komodo. Bulletin du Jardin botanique de Buitenzorg, 6(2), 1–3.
Disponible en: Biostor.org/reference/111321
Burden, W. D. (1927). Dragon Lizards of Komodo: An Expedition to the Lost World of the Dutch East Indies. New York Zoological Society.
(Relato completo de la expedición de 1926 que llevó los primeros ejemplares vivos a Nueva York.)









