Cuando el año se acaba, surgen preguntas

Por Javier Magro

Finaliza 2025. Y con él, se cierra otro capítulo en la trayectoria de Terrario tecnia. Ha sido un año intenso y exigente, de esos que obligan a parar y mirar atrás con calma, preguntándose no solo qué se ha conseguido, sino también a qué precio y con qué sentido.

Este ha sido, sin duda, el año en el que más contenido se ha publicado en la revista. Nunca antes se habían compartido tantos artículos, hasta el punto de estar a un paso de alcanzar una cifra que parecía lejana cuando todo comenzó, los 200 textos publicados. Detrás de ese número hay un sinfín de inquietudes y una necesidad constante de contar, explicar y reflexionar sobre nuestra afición.

A lo largo de estos meses se han tratado temas muy diversos. Ha habido artículos de opinión, a veces discutibles, pero siempre escritos desde la sinceridad y el deseo de aportar una mirada propia a la actualidad terrariófila. También se han publicado textos históricos que recuperaban el contexto de descubrimientos olvidados, monográficos dedicados a especies o géneros concretos, y artículos centrados en personas que, con su trabajo y su pasión, han ayudado (y lo siguen haciendo) a construir lo que hoy entendemos como terrariofilia.

El autor junto a Pepe Cordero en Snakeroom Serpentarium

También merece la pena repasar lo que no se ve. Porque Terrario tecnia no tiene redacción, ni colaboradores, ni patrocinadores. Hay una sola persona que decide los temas, busca información, contrasta datos, consulta a expertos, hace fotografías cuando puede, escribe, corrige, edita, sube los artículos a la web y cuida cada detalle para que el resultado final sea digno y coherente con la filosofía del proyecto.

Cada artículo supone horas. Muchas más de las que aparenta un texto ya publicado. Horas de lectura, documentación, reflexión y revisión. Horas robadas al descanso, a menudo de noche o de madrugada. Horas invisibles, que no se perciben cuando alguien entra en la web y lee un artículo terminado, pero que están ahí, sosteniendo cada palabra.

Y cuando el año llega a su fin, esas horas acumuladas también pesan. Es entonces cuando surgen las preguntas inevitables. ¿Gusta lo que se hace? ¿Merece la pena seguir dedicando tanto tiempo y energía? ¿Tiene sentido insistir cuando los apoyos son escasos y la participación limitada? ¿O es momento de replantearse el rumbo de esta pequeña publicación digital?

Es cierto que Terrario tecnia recibe cada mes miles de visitas de aficionados de España y Latinoamérica. Un dato que siempre anima y empuja a continuar. Pero también es cierto que las cifras, por sí solas, no siempre reflejan el impacto real ni la conexión con quienes leen. Y esa duda, lejos de ser negativa, es necesaria para crecer o, al menos, para decidir con honestidad.

Nuestra afición no atraviesa su mejor momento. La terrariofilia necesita espacios de divulgación, reflexión y comunicación que ayuden a explicar lo que hacemos, por qué lo hacemos y desde qué valores. Pero también es legítimo preguntarse si un medio con poca implicación directa de los aficionados y casi sin apoyos puede, o debe, seguir adelante tal y como está.

Las respuestas no llegarán hoy. Quizá tampoco mañana. El futuro de Terrario tecnia se irá definiendo en las próximas fechas, con calma y reflexión. Pero antes de cerrar este año, hay algo que sí está claro y que merece ser dicho. Gracias. Gracias a quienes habéis estado ahí. A quienes leéis, compartís, comentáis o simplemente entráis de vez en cuando a la web. A quienes dais sentido a este esfuerzo silencioso. Porque aunque a veces no lo parezca, vuestra presencia importa. Y mucho.

Ahora toca felicitar estas fechas. Desearos una feliz Navidad y un Año Nuevo cargado de experiencias, aprendizajes y vivencias terrariófilas. Y ojalá Terrario tecnia pueda seguir estando ahí para contarlas.