Por Cristian Romeu / Imágenes del autor
Lygodactylus Conraui, es una interesante especie recién llegada al mundo de los aficionados a los gecos diurnos. Aunque su distribución no es precisa, se tiene constancia de poblaciones en Camerún, Guinea Ecuatorial, Costa de Marfil, Ghana, Togo y en la República de Benín.
Esta especie no se encuentra incluida dentro de ninguna categoría de especie protegida y su comercio en el ámbito internacional no está sujeto a restricciones de CITES.
El dimorfismo sexual entre macho y hembra es evidente en dos aspectos diferenciadores claros: uno es la vibrante coloración azul del dorso de los machos y el otro es la coloración amarilla de los poros femorales (también en machos).

Las hembras carecen de coloración azulada y en ejemplares jóvenes o estresados tampoco se aprecia. La coloración verde del lomo de las hembras termina justo después de la línea marcada por los lunares blancos, en los machos la coloración verde o azul llega hasta la barriga. Otro aspecto diferenciador son los poros femorales, los ejemplares adultos marcan únicamente cuatro escamas o poros con abundantes secreciones de cera. Los abultamientos de los hemipenes también se pueden apreciar a simple vista.

Mantenimiento en cautividad
Su mantenimiento en cautividad no es complejo y si tenéis experiencia previa en otras especies del género Lygodactylus tenéis mucho ganado. La principal dificultad para los principiantes será sin duda su manipulación, el hecho de tratarse de un gecko tan pequeño y de rápidos movimientos obliga a tomar muchas precauciones. A su vez, las medidas de seguridad en el terrario han de ser elevadas para evitar cualquier fuga.
Destacamos
- Rápida adaptación, tanto a nuestro clima (instalaciones de interior) como a un terrario nuevo.
- Aceptación de mucha variedad de presas.
- Las crías recién nacidas pueden convivir con los reproductores durante sus primeros días de vida, este hecho aumenta el índice de supervivencia notablemente.
- La convivencia entre ejemplares juveniles es posible durante al menos los dos primeros meses sin indicios de agresividad entre ellos.
- Posibilidad de convivencia en tríos (dos hembras y un macho).
Alimentación
Su alimentación es frugívora e insectívora, aceptan gran variedad de presas acordes a su tamaño como microgrillos, las tres especies de drosophila más comunes, colémbolo, cochinilla… E incluso, en algunos casos, alimento en polvo de distintas marcas comerciales. El alimento vivo debe ser complementado con vitaminas y, como en todos los geckos que ponen huevos de cáscara dura, necesitarán un aporte medio-alto de calcio, sobretodo en época de cría.

El terrario
Los requerimientos de espacio son parecidos a los de sus primos más conocidos (Lygodactylus Williamsi), en nuestro caso hemos usado terrarios, con buena ventilación, de 30 x 30 x 40 para alojar a una única pareja. La humedad relativa debe ser como mínimo del 55% y hasta un 75%, siempre deben disponer de un recipiente con agua donde puedan hidratarse.
En nuestros terrarios la temperatura ambiental diurna oscila entre 25º – 30º C (23º – 28º C durante el invierno) y la nocturna alrededor de los 20º – 23º C. Puntualmente pueden soportar temperaturas superiores a los 30º C. En su hábitat natural existen dos temporadas diferenciadas, una más lluviosa y fría (Junio a Octubre) y otra seca y más cálida (Noviembre a Febrero), esta última la podemos recrear con mayor facilidad durante nuestro verano.
La iluminación debe ser de tipo UVB, acorde a especies tropicales, y cambiada regularmente. Si la temperatura ambiente no cubre sus necesidades, un spot de calor, situado en lo alto del terrario y controlado por un termostato, puede ayudarles a autorregular su temperatura; colocando varias ramas a distintas distancias del spot. En cuanto a decoración agradecen un terrario bien plantado y el uso de bambús en posición vertical y horizontal.
Cría en cautividad
La reproducción de L. conraui nos ha resultado menos complicada que la otras especies del mismo género. Pese a ello durante varias temporadas de cría hemos tenido que afontar retos como el encuentro de las puestas, la fuga de las minúsculas crías y la mortalidad de las crías en la época más fría del año.
Tras varias cópulas a plena luz del día la hembra gana volumen en el abdomen y es fácil prever una futura puesta. Del mismo modo que los Lygodactylus Williamsi tienen preferencia por adherir los huevos en sitios escondidos y de difícil acceso. En nuestros terrarios L. conraui depositan sus huevos en las hojas de plantas o bien en el cristal. Siempre han sido puestas de dos huevos pegados o separados; aunque muy juntos uno del otro. No recomendamos intentar despegar los huevos del cristal dado que, con toda seguridad, se romperían al intentarlo.

Las hembras pueden llegar a realizar hasta nueve puestas (e incluso más) con un intervalo de entre 19 y 26 días. El índice de eclosión, en base a nuestra experiencia, ha resultado alto durante la época más calurosa (88%) y más bajo en los meses fríos (62%). Curiosamente, los huevos que no llegaron a eclosionar estaban fecundados, mostraban un desarrollo aparentemente normal y se encontraban adheridos a otros de la misma puesta que sí eclosionaron.
A medida que avanza la incubación, los huevos cambian de tonalidad, pasando de un tono rosáceo a un blanco más opaco. En nuestras instalaciones, el tiempo medio de incubación ha sido de 72 días entre abril y junio, y de 68 días entre julio y agosto, siempre a temperatura ambiente dentro del terrario de los propios reproductores.
Durante los primeros días, las crías se alimentan de colémbolos o Drosophila de pequeño tamaño. Es fundamental que dispongan de forma accesible de una pequeña tarrina con polvos secos de Day Gecko Food y otra con calcio en polvo. Recomendamos separar a las crías de sus progenitores tras dos o tres semanas.










