El descubrimiento del varano esmeralda, una historia de aventuras y ciencia

En julio de 1828, un grupo de naturalistas holandeses llegó a la costa oeste de Nueva Guinea. Formaban parte de la “Natuurkundige Commissie voor Nederlands – Indië”, una comisión de historia natural creada por el gobierno holandés para explorar y documentar la biodiversidad de sus colonias en el sudeste asiático. Su misión no solo tenía un propósito científico, sino también político, pues ayudaba a consolidar la presencia colonial holandesa en la región.

Durante su exploración, los naturalistas lograron capturar una gran colección ornitológica así como un ejemplar de un lagarto de color verde brillante. El reptil fue documentado por el zoólogo Salomon Müller, quien realizó anotaciones detalladas sobre su tamaño, forma y coloración. Este espécimen se convirtió en la base para la descripción científica de la especie. Además, el artista Pieter van Oort realizó una acuarela del monitor, lo que permitió preservar visualmente su apariencia mucho antes de que se desarrollara la fotografía científica.

Varanus prasinus / créditos; Javier Magro

La expedición que llevó al descubrimiento del monitor esmeralda no fue fácil. Los miembros de la “Natuurkundige Commissie” enfrentaron condiciones extremas, enfermedades tropicales y conflictos con las poblaciones locales. De hecho, la mayoría de los científicos que participaron en la exploración de Nueva Guinea nunca regresaron a Europa, ya que murieron en el campo debido a enfermedades como la malaria.

El naturalista Salomon Müller fue uno de los pocos sobrevivientes y logró regresar a los Países Bajos en 1837 con un impresionante cargamento de especímenes. Entre ellos se encontraba el holotipo del Varanus prasinus, es decir, el ejemplar que se usó para describir científicamente la especie. Este espécimen fue enviado al Museo de Historia Natural de Leiden, donde aún se conserva como parte de la colección científica.

Confusión y debate científico

El descubrimiento del monitor esmeralda no estuvo exento de controversias. En 1831, el británico John Edward Gray, quien fue conservador de zoología en el Museo Británico de Historia Natural de Londres, publicó una breve descripción de un lagarto al que llamó «monitor viridis». Sin embargo, su descripción vaga e imprecisa, se basaba en un ejemplar cuya procedencia exacta sigue sin estar clara, el holotipo, capturado por Müller, aún no había llegado a Leiden en el momento de las visitas de Gray a las colecciones del museo. Esto llevó a que su nombre (monitor viridis) fuera considerado por el herpetólogo Robert Mertens (1942) un «nomen dubium», un término usado en taxonomía para nombres que carecen de validez científica.

Por otro lado, en 1839, el zoólogo alemán Hermann Schlegel realizó una descripción más detallada del monitor, basándose en el ejemplar recolectado por Müller en 1828 destacando sus características distintivas: «formas extremadamente esbeltas y delicadas, color verde brillante interrumpido solo por figuras negras en ángulo, patas muy alargadas y una cola extremadamente larga y ligeramnete comprimida». Lo nombró oficialmente como Monitor prasinus, utilizando la palabra griega «prasinus», que significa «verde».

Schlegel basó su trabajo en notas detalladas de Müller y en la acuarela de van Oort, lo que le permitió diferenciar correctamente a la especie de otros monitores arborícolas. Su trabajo fue fundamental para clarificar la identidad del varano esmeralda y darle el reconocimiento que merece en el mundo científico.

Legado científico

Este descubrimiento no solo amplió el conocimiento sobre la fauna de Nueva Guinea, sino que también ayudó a establecer métodos más rigurosos para la clasificación de especies. La controversia en torno a su nombre destacó la importancia de realizar descripciones detalladas y documentar cuidadosamente cada nuevo hallazgo.

Además, la historia del Varanus prasinus nos recuerda que la exploración científica del pasado estuvo llena de dificultades y sacrificios. Los naturalistas que participaron en estas expediciones enfrentaron enormes desafíos, pero su trabajo fue clave para comprender mejor la biodiversidad de nuestro planeta.

Hoy en día, Varanus prasinus sigue siendo objeto de estudio para comprender mejor su ecología, comportamiento y conservación. Su hábitat está amenazado por la deforestación, lo que hace crucial la implementación de estrategias de conservación para proteger a esta especie única.

Fuentes consultadas;

Jacobs, H. J., & Koch, A. On the discovery and type description of the Emerald Tree Monitor (Varanus prasinus) (Schlegel, 1839).