Experiencias con Cyclura cornuta

Por xavier Inés, imágenes del autor

El presente artículo espero que sirva para dar a conocer las particularidades de un iguánido singular; Cyclura cornuta. Una especie imponente y con personalidad que he tenido el privilegio de mantener satisfactoriamente en mis instalaciones durante más de 14 años. A través de esta experiencia, espero ofrecer una visión general y práctica sobre su cuidado en cautividad.

Xavier Inés

Descripción

Cyclura cornuta es un iguánido de tonalidades pardas; los colores de su piel comprenden grises, verdes e incluso tonalidades de marrón. Su actividad se desarrolla durante el día y a diferencia de otros miembros de su familia esta iguana es de hábitos terrestres; rara vez sube a los árboles.

Su talla es grande, los machos más que las hembras, pudiendo alcanzar los 130 cm (hocico – cola) y los 8kg de peso en su madurez; factor muy a tener en cuenta al tratarse de una especie con carácter, capaz de golpear con fuerza utilizando su cola gruesa si se siente amenazada.

Su nombre, “Cornuta”, deriva de unas protuberancias, o pseudo-cuernos, similares a los de un rinoceronte y su esperanza de vida puede ser superior a los 20 años; un ejemplar de esta especie superó los 40 años en el zoológico de Queensland (Australia).

Ejemplar adulto del autor

Distribución y estatus de la especie

Las poblaciones de Cyclura cornuta se distribuyen por la isla de Hispaniola, Haití y República Dominicana, aunque tan solo son estables en Isla Beata y en el extremo de la Península de Barahona; dentro del Parque Nacional Jaragua. En la anterior distribución, estos iguánidos diurnos habitan principalmente bosques secos y afloramientos rocosos con poca vegetación, aunque rápido huirán a sus refugios cuando sean atacados o amenazados.

Pese a ser una de las especies más abundantes del género Cyclura, tan solo se estiman entre 10.000 y 16.000 ejemplares de C. cornuta en estado salvaje, por ello consta como especie vulnerable en la lista roja de especies amenazadas de la UICN. Además, dada la inestabilidad de sus poblaciones, sometidas a la deforestación y a la depredación por fauna alóctona, se encuentra también en el apéndice I de C.I.T.E.S.

Afortunadamente, la iguana rinoceronte está establecida en cautividad tanto en colecciones públicas como privadas. Y gracias a la buena praxis de terrariófilos, que han logrado su cría, se ha conseguido reducir la demanda de animales capturados del medio silvestre para abastecer a parques zoológicos y al comercio de mascotas.

Para su tenencia en cautividad, la legislación española (RD 7/2018) establece que los ejemplares cautivos de C. cornuta han de estar debidamente identificados (mediante microchip) y sus propietarios deben de disponer de un documento C.I.T.E.S en el que aparezca el origen del animal, su año de nacimiento y el número de microchip, entre otros datos.

Mantenimiento en cautividad

Si nos hemos decidido a mantener esta especie en cautividad no debemos olvidar que se trata de un iguánido corpulento y que por lo tanto necesitará un terrario en consonancia con su envergadura; sus dimensiones mínimas deberían ser de: 250 cm de largo, 100 cm de fondo y 150 cm de altura. Cuanto más espacio podamos aportar a nuestras iguanas mejor, para ellas y para nosotros, ya que más disfrutaremos de su observación.

Al decorar y enriquecer el terrario de esta iguana, debemos recordar que es una especie terrestre. Por ello, es importante proporcionarle distintas plataformas, como troncos gruesos o superficies rocosas, que le permitan asolearse y regular su temperatura. Además, conviene ofrecer refugios amplios donde pueda esconderse y descansar con comodidad.

C. cornuta en las instalaciones del autor.

Un aspecto fundamental a tener en cuenta es la territorialidad de los machos. Nunca debemos mantener a dos machos en el mismo terrario, ya que son extremadamente agresivos entre sí. Incluso al mantener varios ejemplares juntos, un macho y varias hembras, hay que ser muy cautelosos. Por eso es imprescindible contar con una instalación amplia, con distintos puntos de asoleamiento y refugios, y dedicar tiempo a la observación diaria de los individuos que conviven en el terrario.

No podemos olvidar que esta especie es amante de las altas temperaturas. Es necesario proporcionar un punto de calor que alcance los 40 °C, con una temperatura ambiente de unos 25 °C en el resto del terrario, mientras que durante la noche puede descender hasta los 20 °C. Mantener una humedad relativa del 70–80 % también es clave para garantizar el bienestar de nuestras Cyclura.

Otro aspecto importante es la iluminación: la especie requiere tanto UVA como UVB (zona Ferguson 4). Según mi experiencia, los mejores resultados se obtienen combinando halogenuros metálicos en los puntos de asoleamiento con otros sistemas de luz, con ellos aporto a mis iguanas un fotoperiodo de 13 horas de luz y 11 de oscuridad.

La alimentación de las Cyclura cornuta no es tan sencilla como a veces se cree. Ofrecer una dieta equilibrada basada en vegetales requiere tanta atención como alimentar especies insectívoras. Lo ideal es proporcionar una dieta variada y rica en fibra. Personalmente, utilizo hojas como lechuga, escarola, roble, acelga o morera como base (aproximadamente el 70 % de la dieta), complementadas con verduras como calabacín, pimiento, zanahoria o pepino (20 %) y un 10 % de frutas como manzana, pera, plátano, melocotón o uva.

Dieta variada y rica en fibra para C. cornuta

También he comprobado que los piensos extrusionados de buena calidad ofrecen muy buenos resultados. Deben usarse siempre como complemento de la dieta habitual de nuestras iguanas, nunca como alimento único.

La principal diferencia entre juveniles y adultos es que los ejemplares jóvenes necesitan un aporte adicional de proteína. Para ello podemos ofrecerles alimento vivo para reptiles, como langostas, gusanos de la miel, tenebrios, cucarachas e incluso, de forma ocasional, alguna cría de ratón.

El calcio es fundamental para el correcto desarrollo de nuestras C. cornuta, especialmente en los juveniles en crecimiento y en hembras gestantes. Para asegurar su bienestar, recomiendo suministrar calcio sin vitamina D3 dos veces por semana.

Apareamiento

Las iguanas rinoceronte macho, a diferencia de otros miembros del género Cyclura, alcanzan la madurez sexual entre los cuatro y cinco años, mientras que las hembras son fértiles a partir del segundo o tercer año de vida. En su hábitat natural, los machos son muy territoriales y los más agresivos logran controlar la mayor extensión de territorio.

El apareamiento se produce a principios de la primera estación lluviosa (de mayo a junio) y dura de dos a tres semanas. Unos 40 días después, las hembras estarán listas para poner sus huevos. Días antes, habrán excavado nidos que pueden alcanzar hasta 150 cm de profundidad. Tras depositar los huevos, los vigilarán durante varios días.

Las puestas de C. cornuta suelen constar de entre 2 y 34 huevos, con un tamaño medio de 82 mm y un peso de 75–80 g, lo que los convierte en algunos de los huevos más grandes entre los lagartos ovíparos. La incubación dura aproximadamente 85 días a una temperatura de 31 °C.

Conoce el día a día de éste, y otros iguánidos, en el canal de Youtube del autor de este artículo.