El gecko leopardo (Eublepharis macularius) es, sin lugar a dudas, uno de los reptiles más emblemáticos del mundo del terrario. Su carácter dócil, su tamaño manejable y su asombrosa variedad de colores —fruto de décadas de cría selectiva en cautividad— lo han convertido en un verdadero embajador de la herpetocultura moderna. Pero ¿conocemos realmente su historia? o ¿Sabemos de dónde proceden los ejemplares que hoy son mantenidos en cautividad?
Durante años, las respuestas a estas preguntas se basaban en suposiciones. Sin embargo, los avances en la ciencia han permitido revelar que el género al que pertenece esta fascinante especie es mucho más antiguo y diverso de lo que inicialmente se pensaba, así como identificar el origen geográfico de los animales que hoy forman parte de la terrariofilia.
Sobre el género Eublepharis
El género Eublepharis («eu» = verdadero, «blephar» = párpado) fue descrito por John Edward Gray en 1827, a partir de ejemplares recolectados en la región de Chittagong (actual Bangladesh). Estos geckos forman parte de la familia Eublepharidae, un grupo de reptiles caracterizado por conservar párpados móviles, por su cuerpo robusto y cola gruesa y por carecer de láminas adhesivas en los dedos.
Se trata de un linaje con origen en Asia durante el Cretácico o el Jurásico, y cuya diversificación ha sido moldeada por la historia geológica del continente.
Actualmente, se reconocen siete especies dentro del género:
- Eublepharis macularius, ampliamente distribuido desde Pakistán hasta Nepal. Es la especie más conocida y mantenida en cautividad.
- Eublepharis angramainyu, dispone de una amplia distribución dentro de Irán, también presente en Irak, Siria y Turquía.
- Eublepharis fuscus, descrito inicialmente como subespecie de E. macularius, luego fue reconocido como especie válida. Se distribuye en Maharashtra, Gujarat y Karnataka.
- Eublepharis hardwickii, la especie tipo del género, presente en Bengala Occidental, Jharkhand y Odisha.
- Eublepharis pictus, descubierto en 2022 en los Ghats orientales (Andhra Pradesh, India).
- Eublepharis satpuraensis, endémico de las colinas de Satpura (India central), especialmente en reservas como Panchmari y Melghat.
- Eublepharis turcmenicus, habita en Turkmenistán y el noreste de Irán.

Estas especies muestran una notable diversidad morfológica y ecológica, lo que, junto con los recientes descubrimientos, sugiere que la sistemática del género aún está en proceso de revisión y que podrían identificarse nuevas especies en el futuro.
Eublepharis macularius: ecología y distribución
El gecko leopardo (Eublepharis macularius) es una especie ampliamente distribuida en el sur de Asia, aunque con poblaciones fragmentadas. Se encuentra de forma natural en Afganistán, Pakistán, India, Nepal y en una pequeña zona del este de Irán. Esta distribución abarca desde las llanuras áridas del Sindh hasta las estribaciones del Himalaya y las zonas montañosas del Rajastán, lo que da cuenta de su notable plasticidad ecológica.
El hábitat típico de esta especie incluye colinas pedregosas, planicies semiáridas, zonas de matorral seco, laderas de roca caliza y áreas con suelo arenoso o con depósitos de yeso. En Pakistán, especialmente en las regiones de Punjab, Baluchistán y Sindh, es frecuente encontrarlo refugiado bajo piedras, troncos secos, muros de adobe o en madrigueras naturales, donde permanece oculto durante el día.
Una de las observaciones más interesantes en los últimos años fue el hallazgo de ejemplares en Nepal, específicamente en el Corredor Biológico de Kamdi. Allí, en un ecosistema mucho más húmedo de lo que se consideraba adecuado para esta especie, se los encontró hibernando entre la corteza de árboles muertos en un bosque caducifolio mixto. Esto demuestra que E. macularius no solo tolera, sino que puede adaptarse a entornos con mayor humedad estacional y temperaturas más bajas de lo que se asumía.

En cuanto a altitud, se ha documentado su presencia desde los 300 hasta los 2.500 metros sobre el nivel del mar. Este amplio rango altitudinal está asociado a una serie de comportamientos que favorecen su supervivencia, como el uso de refugios térmicamente estables y la reducción de actividad en las épocas más frías. De hecho, en algunas zonas de montaña, se han observado episodios de letargo estacional o hibernación parcial.
A nivel comportamental, se han registrado hábitos más versátiles de lo esperado. Aunque es un reptil estrictamente terrestre, se le ha visto trepando a ramas bajas y estructuras de hasta metro y medio del suelo. Esta conducta sugiere una búsqueda activa de refugios y posiblemente de presas, lo que contrasta con la imagen tradicional de un gecko completamente sedentario.
En cuanto a su alimentación, E. macularius es un predador oportunista que se alimenta de una gran variedad de invertebrados, incluyendo insectos como grillos y cucarachas, arácnidos (incluso escorpiones), ciempiés y larvas. Esta dieta variada, sumada a su capacidad para almacenar grasa en la cola, le permite sobrevivir en entornos con recursos irregulares, una característica esencial en climas áridos.
Desde el punto de vista ecológico, su papel en el control de poblaciones de artrópodos lo convierte en un componente importante del ecosistema en el que habita. No obstante, a pesar de su amplia distribución, la especie podría verse afectada localmente por la fragmentación del hábitat, el sobrepastoreo y, en ciertas zonas, por la captura ilegal para el comercio de mascotas.
Finalmente, aunque Eublepharis macularius está catalogado como especie de “Preocupación Menor” por la UICN a nivel global, la fragmentación de sus poblaciones hacen necesaria una mayor vigilancia sobre sus poblaciones naturales, especialmente en zonas fronterizas y áreas de difícil acceso como el este de Irán y el noroeste de Pakistán (Karamiani, 2023; Rawat et al., 2019).

Subespecies de E. macularius
Durante mucho tiempo, se propusieron diversas subespecies dentro de Eublepharis macularius (E. m. afghanicus, E. m. fasciolatus, E. m. macularius, E. m. montanus) basadas en variaciones geográficas y morfológicas. No obstante, estudios más recientes —incluidos análisis morfológicos detallados y comparaciones genéticas— han puesto en duda la validez de muchas de estas subdivisiones.

El caso más representativo es el de Eublepharis fuscus, descrito originalmente como E. macularius fuscus en India occidental. Posteriores revisiones taxonómicas, como la de Das (1997), concluyeron que las diferencias observadas (en escamas, tamaño corporal, número de poros preanales, entre otras) justificaban su reconocimiento como especie separada. Desde entonces, esta reinterpretación ha sido adoptada por numerosos autores y bases de datos científicas.
Origen de los ejemplares cautivos
Estudios genéticos han confirmado que todos los geckos leopardo mantenidos en cautividad en Europa y América descienden de un único linaje silvestre localizado en el sur y centro de Pakistán, particularmente en Sindh y Baluchistán. Las primeras importaciones ocurrieron en las décadas de 1970 y 1980 a partir de un número muy reducido de individuos. Se cree que estos ejemplares fueron recolectados principalmente en zonas del Salt Range y las estribaciones montañosas de Baluchistán, lugares donde aún se encuentran poblaciones silvestres de E. macularius bien conservadas.
Según Karamiani (2023), la distribución de la especie en Irán es extremadamente limitada, restringida a la provincia de Khorasan del Sur, cerca de la frontera afgana, lo que refuerza la idea de que el núcleo genético de las poblaciones cautivas procede casi exclusivamente del territorio pakistaní.

El impacto de este reducido acervo genético se ve reflejado en la cría intensiva: a partir de unos “pocos ejemplares” exportados se ha generado una enorme variedad de morfos o fases mediante selección artificial. Aunque esta diversidad fenotípica ha sido celebrada por los aficionados, también plantea desafíos genéticos importantes en términos de consanguinidad y salud a largo plazo.
Conclusión
Pese a su presencia habitual en nuestras casas, el gecko leopardo sigue siendo una criatura fascinante. Su historia evolutiva y su capacidad de adaptación lo convierten en algo más que un reptil exótico: es un vínculo viviente con los ecosistemas del sur de Asia y un recordatorio de la biodiversidad que aún podemos conservar.
Este artículo no pretende abordar el manejo específico en terrario —existen numerosos recursos especializados para ello—, sino más bien invitar a mirar más allá de los cristales del terrario y reforzar el compromiso que asumimos al acogerlos en casa.

Fuentes consultadas
- Agarwal, I. et al. (2022). Molecular Phylogenetics and Evolution, 170, 107414. https://doi.org/10.1016/j.ympev.2022.107414
- Rawat, Y.B. et al. (2019). First Records of the Common Leopard Gecko (Eublepharis macularius) in Nepal. IRCF Reptiles & Amphibians, 26(1): 58–61.
- Khan, M.S. (2009). Leopard Gecko (Eublepharis macularius) from Pakistan. ResearchGate PDF
- Mirza, Z.A. et al. (2022). A further taxonomic reassessment of Cyrtodactylus madarensis. Journal of Threatened Taxa.









