Recientemente, el programa «Para Todos la 2» de TVE emitió un reportaje que ha suscitado un considerable enfado entre los aficionados a la terrariofilia. En este reportaje, se presenta una visión distorsionada de la tenencia en cautividad de reptiles y anfibios, lo que podría llevar a una percepción desfavorable sobre quienes dedicamos tiempo y esfuerzo a mantener en óptimas condiciones a estas fascinantes criaturas.
Es fundamental aclarar algunos puntos que el reportaje no abordó de manera adecuada. En primer lugar, se sugiere que la tenencia de reptiles en cautividad está asociada con la peligrosidad y el mercado ilícito de fauna. Sin embargo, la realidad es que los terrariófilos se dedican a mantener especies pequeñas, en absoluto peligrosas y que provienen de un mercado lícito y regulado. Las excepciones son eso, excepciones, y si el objetivo es informar, no deben exponerse como la norma de un colectivo.
La terrariofilia no persigue la domesticación de estos animales, sino la observación, el estudio y la comprensión de su comportamiento en entornos enriquecidos que simulan su hábitat natural. Esto permite a los aficionados disfrutar de la belleza y la singularidad de estas especies sin comprometer su bienestar ni el de sus propietarios.
Además, es crucial destacar que muchas de las especies mantenidas en terrarios y vivarios son el resultado de décadas de cría en cautividad. Estas especies han evolucionado en un entorno controlado y, por ende, presentan características morfológicas y comportamentales que las diferencian de sus “iguales” silvestres. Estudios científicos respaldan esta afirmación, indicando que estas especies no son aptas para la reintroducción en la naturaleza, lo que refuerza la idea de que su mantenimiento en cautividad es una práctica segura, responsable y ética.

El reportaje hace especial hincapié en el abandono de reptiles y anfibios, sugiriendo que este problema es comparable, o mayor, al de las mascotas tradicionales. Sin embargo, es importante señalar que el abandono de reptiles es un fenómeno mucho menos común. La comunidad terrariófila está compuesta por personas apasionadas que se informan y educan sobre el cuidado adecuado de sus animales, lo que contrasta con la imagen negativa que se ha presentado.
En conclusión, el reportaje ha intentado abarcar una amplia variedad de aspectos en un tiempo limitado de apenas diez minutos. A su vez, la conductora, en su papel de periodista, ha demostrado un desconocimiento significativo del sector terrariófilo así como de la actividad específica de sus entrevistados (CRARC), al afirmar que; «centenares de tortugas (exóticas) que viven en cautividad y que son vendidas de manera ilegal llegan al CRARC incautadas por la policía, y gracias a este centro tendrán una segunda vida en libertad». Esta afirmación se acompaña de imágenes de tortugas autóctonas que son las que este centro reintroduce en su hábitat natural.
Desde Terrario tecnia conocemos y valoramos la actividad del CRARC y somos conscientes que la edición del contenido grabado ha podido sacar de contexto algunas de sus opiniones, los cortes en sus entrevistas son más que evidentes. También hemos echado de menos que no se haya contado con la opinión de los terrariófilos en un reportaje que pretendía informar sobre la tenencia de reptiles y anfibios en cautividad.









