Durante los años 90 la tenencia en cautividad de serpientes creció como nunca antes lo había hecho y en ese súbito auge tuvieron mucho que ver las especies del género Lampropeltis. Sus llamativos colores, su fácil manejo y su talla pequeña (a diferencias de otros ofidios vendidos en la época) consiguieron que muchos diéramos el paso e incorporásemos una serpiente a nuestros terrarios.

En la década siguiente el interés por estos colúbridos americanos decreció, pero gracias a la apuesta y al esfuerzo de criadores nacionales (como Snakeroom Serpentarium) en el presente han vuelto a recuperar el prestigio perdido y muchos hemos retomado experiencias con ellos.

Me gustaría aprovechar el presente artículo para agradecer a Pepe Cordero sus constantes detalles, su atención y, como no, el haberme dado la posibilidad de mantener en mis terrarios a Lampropeltis polyzona nelsoni.

Descripción, distribución y estatus

Lampropeltis polyzona “nelsoni” es crepuscular / nocturna, de hábitos terrestres y dispone de una talla manejable (entorno al metro de longitud). Su hocico es blanco, con pigmentación negra dispersa, mientras que el resto de su cabeza es negra. Los anillos rojos de su cuerpo varían de 13 a 18, con un promedio de 16.

Esta subespecie comparte similitudes con L. p. sinaloae en cuanto a coloración y al recuento de algunos de sus parámetros físicos. Pese a ello, el ancho de los anillos rojos del cuerpo de ambas nos puede facilitar su diferenciación, ya que éstos, en sinaloae, son aproximadamente tres veces más anchos que la combinación de los anillos negro – blanco – negro y dos veces en nelsoni. Del mismo modo, los anillos negros de sinaloae son de un grosor inferior a los de nelsoni al abarcar (a lo largo) un máximo de 2 escamas y media.

Izquierda, cría de L. p nelsoni del autor. Derecha, L. polyzona sinaloae localidad cosala, propiedad de Snakeroom serpentarium.

Cabe destacar que los integrados entre ambas subespecies son comunes en cautividad así como también en su hábitat natural. Un hecho que dificulta su identificación a los aficionados.

Lampropeltis polyzona nelsoni es un colúbrido noetropical originario de Méjico. Sus poblaciones silvestres se extienden desde el sur de Guanajuato y el centro de Jalisco hasta la costa del Pacífico. También se encuentra en las estrechas planicies del noroeste de Michoacán y en las Islas Tres Marías.

Los hábitats que acogen a la subespecie son diversos y comprenden bosques tropicales caducifolios (Isla Tres Marías), bosques mixtos de pinos y encinas (noroeste de la sierra madre)  y zonas costeras de vegetación arbustiva con una menor precipitación (Jalisco, Colima). Su rango parece estar ligado a la proximidad de cursos de agua, incluidos los que se utilizan para el riego y la agricultura.

Llamativo ejemplar de L. polyzona «nelsoni » encontrado en la sierra de Chihuhaha (Méjico). Créditos; Ricardo Ramírez.

Lampropeltis polyzona “nelsoni” figura como preocupación menor en la lista roja de especies amenzadas de la UICN, y no está incluida en los apéndices de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (C.I.T.E.S).

Datos de interés

  • Habita una amplia gama de hábitats que incluyen bosque subtropical espinoso, bosque perenne estacional, bosque mesófilo de montaña, bosque de pino-encino y bosque tropical caducifolio.
  • Hay datos de su cría en cautividad desde 1974, en EE.UU.
  • Las poblaciones silvestres presentan una mayor actividad entre abril y agosto en altas latitudes.
  • Un estudio sobre su ecología alimenticia (realizado en 1993), constató que las poblaciones silvestres de la Isla Isabel (Tres Marías) se alimentaban de huevos y crías de Ctenosaura pectinata, además de otros reptiles y mamíferos.
  • Etimología.  El nombre polyzona está formado por el griego polys, que significa «muchos», y zone que significa «cinturón «, en referencia a la gran cantidad de anillos o bandas típicas de esta especie.
  • Recibe su nombre en honor a Edward W. Nelson, quien trabajó para el Servicio Biológico de EE. UU.

Tenencia en cautividad

Lampropeltis Polyzona “nelsoni” no supone riesgo alguno para los seres humanos y su tenencia en cautividad no compromete el estado de sus poblaciones silvestres, al estar extendida su cría en cautividad. Garantizar su bienestar es sencillo y su mantenimiento es apto para los aficionados nóveles.

Se trata de una subespecie dinámica que requiere de terrarios amplios. Los ejemplares juveniles podemos mantenerlos en pequeños tuppers de plástico (ventilados) o en terrarios de guillotina (a prueba de fugas), pero los ejemplares adultos requerirán de espacios no inferiores a los 110 cm x 40 cm x 40 cm (largo, ancho y alto).

Tanto unos como otros deberán estar provistos de un recipiente con agua limpia, refugios y elementos naturales que faciliten el proceso de muda. L. p. nelsoni pese a ser considerada una subespecie terrestre es una hábil trepadora, así que podemos incluir en el terrario troncos, corchos o ramas.

Elementos naturales pueden servir como refugio a los ejemplares juveniles de L. p. nelsoni.

El rango de temperaturas diurnas óptimas para la spp se encuentra entre los 28 grados centígrados (punto caliente) y los 25 grados diurnos y 20 nocturnos. Para ello es recomendable el uso de mantas calefactoras que deben estar situadas por fuera de la base del terrario y controladas por un termostato. De esta manera evitaremos abrasiones dado que los ejemplares de Lampropeltis sp tienden a enterrarse en el sustrato.

Para éste último disponemos de un sinfín de posibilidades. Cierto es que en el pasado, por un fin aséptico, era frecuente utilizar papel absorbente o de diarios como base del terrario. Pero el presente invita a un mayor enriquecimiento ambiental mediante el uso de sustratos naturales estéticos, duraderos e higiénicos, como aspen, turba o fibra de coco.

La diversidad de hábitats que acogen a L. polyzona “nelsoni”, el desconocimiento de las localidades a las que pertenecen los ejemplares cautivos y el gran número de integrados (con otras spp) existentes en cautividad impiden conocer y replicar con exactitud sus requerimientos de humedad. Pese a ello, a mi me ha dado muy buenos resultados pulverizar el terrario 2 veces por semana, incrementando la humedad en procesos de muda.

Dados sus hábitos crepusculares y nocturnos hasta la fecha L. p. nelsoni se ha mantenido y reproducido con éxito en cautividad con un aporte lumínico exento de UVB que únicamente sirviese a las serpientes para diferenciar el día de la noche. Pese a ello, los abundantes encuentros con Lampropeltis polyzona alimentándose durante el día y las conclusiones de un trabajo de campo realizado por miembros de EAZA, invitan a cambiar la dinámica del mantenimiento en cautividad de ofidios y otros reptiles crepusculares, añadiendo un aporte bajo de radiación UVB.

Ejemplar macho con apariencia nominal.

Los ejemplares juveniles y adultos de L. p. nelsoni rara vez no aceptarán una presa y por ello debemos evitar sobrealimentarlos. Ofrecerles presas (acordes con el tamaño de la serpiente) una vez por semana a crías y juveniles y cada 12 – 15 días a los ejemplares adultos es suficiente.

Buena parte de los ofidios cautivos se alimentan exclusivamente de presas congeladas y su ofrecimiento con pinzas puede no ser suficiente para satifacer el “divertimento” que conlleva el evento de la depredación. Por ello sería aconsejable dificultar la captura de roedores congelados a nuestras serpientes. La alimentación de las especies cautivas también forma parte del enriquecimiento ambiental.

L. p. nelsoni tras la ingesta de una presa

Los pocos estudios sobre la ecología de L. polyzona nelsoni reflejan su actividad durante todo el año. Pese a ello, muchos criadores de la spp sí someten a sus serpientes a un periodo de brumación durante 6 semanas, con temperaturas entre los 15-18 ° C , interrumpiendo su alimentación dos semanas antes de este proceso.